Noche de triunfo para Carlos Baute

El Ayuntamiento cifra en setenta mil personas los asistentes en la playa Victoria al primer concierto del ciclo Cádiz Latino en la playa Victoria, donde actuaron los chicos de OT y el cantante venezolano

Natanael Bello

08 de agosto 2009 - 08:36

Los triunfitos llegaron con sus fanfarrias, la Avenida de Cádiz se llenó de sirenas, el autobús de los artistas escoltado por la policía eran el anuncio sonoro de que ya estaban aquí. Pero faltaba aún más de hora y media para que comenzara el concierto que abrió el Cádiz Latino de este año, tres recitales gratuitos y se supone que multitudinarios en la mejor playa del Sur, la Victoria, convertida en escenario blando y fresquito para la música más popular. Ayer fueron Operación Triunfo y Carlos Baute, hoy le tocará a la fuerza contagiosa de David Bisbal, y mañana será el día para que Chambao dé a todos los gaditanos y veraneantes que no gustan de pagar la oportunidad que no se les brindó el año pasado en el castillo de San Sebastián.

Para cuando llegaron los chicos de OT, en el primer concierto que ofrecen en la gira de este año, el borde del Paseo Marítimo estaba lleno de gente y ante el escenario se agolpaban unas mil personas. A la hora de empezar, pasadas las diez y cuarto de la noche, ya eran unas 15.000, la multitud ocupaba la franja de arena hasta las proximidades del antiguo cementerio. La cifra siguió creciendo, hasta acercarse oficialmente a los 80.000 asistentes que por la mañana preveía el concejal de Fiestas, Vicente Sánchez, mientras revisaba los preparativos. Treinta y cinco mil dijo uno, setenta mil fue la sentencia oficial a eso de la medianoche.

Rondando las doce menos cuarto, es decir, una hora y media después, el grupito de aspirantes a estrellas del pop ya había interpretado casi al completo el manual perfecto de cómo asesinar veintidós canciones. Las versiones de Luis Miguel, Maná, Serrat, Mecano y otros muchos se hacían irreconocibles incluso para los seguidores más acérrimos de estas sí verdaderas estrellas.

No obstante, su público les aplaudía. No tanto como para que ofrecieran los bises que ya tenían preparados pero eso, ya que estaban preparados... El sitio de mi recreo, que estaba destinado a ser un “homenaje a Antonio Vega” habría terminado de rematar al malogrado y talentoso autor. Hay que admitir, eso sí, que la letra se reconocía a la primera. Podría haber sido el final de su actuación pero Mario, Samuel, Brenda, Jon, Ángel, Patricia, Silvia y Cristina siguieron sobre el escenario aún un rato más, hasta cerca de las doce, cuando se produjo la que debía ser la apoteosis. Dos chavales fueron invitados a subir al escenario para compartir el número final, el que cierra la película Slumdog Millionaire. Los afortunados fueron Mario García, de San Fernando y Miriam Delgado, de Cádiz. Esta, nada más subir se abalanzó sobre su ídolo, Jon, que no sabía donde meterse.

Para el ganador de Operación Triunfo, Mario, todo salió perfecto. Al acabar el recital declaró a la prensa que la noche había sido una “experiencia inolvidable” para él, y aseguró que en todas sus actuaciones los chicos de OT pretendían que la cosa fuera como una “experiencia compartida”.

Mientras, en la zona VIP predominaba el ambiente del PP, con la asistencia de la alcaldesa Teófila Martínez y muchos de sus concejales, aunque también asistieron Jorge Moreno, Antonio Sanz y José Loaiza. También se pudo ver por allí al ex entrenador del Cádiz Jose González, con su mujer.

El parte de sucesos era cortito, afortunadamente, durante el descanso de una media hora. Que se supiera, tres lipotimias que se curaron con un poco de aire fresco y a base de tumbar en la camilla a los sufridos aficionados. Rozaba el filo de las doce y media de la noche cuando el bello cantante caraqueño Carlos Baute, emblema de las rebajas, hizo su aparición entre el griterío del público. Entonces fue cuando el Ayuntamiento contó los 70.000 de la máxima asistencia.

Baute provocó el baile de la mayoría de los presentes, la sonrisa de otros, la satisfacción de los más, la melancolía de una chica llamada Mari Luz, que declaraba su pasión por el venezolano y su forma de contar “historias reales”. A su lado, Félix Rivas, asentía. El cantante de la sonrisa ancha, ciertamente, no se olvidó de esas historias reales cuando hizo una referencia a la crisis y a “tanta gente que hay sin trabajo”. “Vamos a olvidar el dolor esta noche”, les animó.

Y así tuvo que ser hasta bien entrada la madrugada más temprana, cuando algunos de los asistentes se aprestaban a desafiar la ordenanza y pasar la noche acampados en la playa, como Ainhoa, Lydia, Cristian e Imanol. Desde Málaga y Bilbao habían venido sólo y exclusivamente para asistir al concierto de Baute y al de Bisbal. Dos días completos de playa y música. Ellos dijeron que eran ellas las que los habían arrastrado hasta esta doble jornada. Ya lo dice el refrán.

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