Cádiz

Mujeres que han hecho historia

  • Diez de las parlamentarias de la legislatura constituyente que ayer fueron homenajeadas en Cádiz rememoraron su paso por el Congreso y el Senado y señalaron algunos de sus logros políticos

Comentarios 7

Recuerda perfectamente la primera vez que pisó el Congreso de los Diputados. Recuerda incluso la ropa que llevaba y que bajo su vestido latía acelerado, muy acelerado, su corazón. Tenía entonces 32 años. Y una vez dentro se sintió menguar. "Me sentí pequeña, muy pequeñita. Y pensé: 'Dios mío, ¿por qué me ha tocado a mí?'. Lo encontraba demasiado grande aquello. Aunque luego, al poco tiempo, me di cuenta de que había que desmitificar a la clase política. Descubrí que la política era cosa de sensatez y de sentido común". Nona Inés Vilariño Salgado fue, tres décadas atrás, una de los políticos protagonistas de la apertura oficial de la legislatura constituyente (1977-1979). Y ayer esta ex diputada de la UCD por La Coruña volvió a ser protagonista en el homenaje que el Consorcio del Bicentenario de 1812 rindió, en el Oratorio de San Felipe Neri, a las mujeres parlamentarias en las primeras Cortes democráticas.

Unas horas antes del inicio de ese acto, las diez homenajeadas que pudieron venir a Cádiz se reencontraron en el Hotel Parador Atlántico. Besos. Abrazos prolongados. Risas. Miradas cómplices. Y recuerdos, muchos recuerdos. Al igual que Vilariño Salgado, las otras nueve parlamentarias reconocieron que el miedo las acompañó en su primer paseo por el Hemiciclo. Ahora ríen.

Y vuelven a reír cuando Elena Moreno (ex diputada de la UCD por Pontevedra) recuerda un comentario que le hizo Dolores Ibárruri La Pasionaria: "Hacía mucho frío en el Congreso, así que comenté que iba a pedir que se bajara el aire acondicionado y La Pasionaria me dijo textualmente: 'Hijita, hijita. Hay que venir debidamente vestida, hay que traer medias".

Otro instante que compartieron entonces y revivieron ayer fue el plante en la votación a la Sucesión a la Corona. Vilariño Salgado rescató del pasado ese momento: "La primera vez que todas las mujeres del Congreso nos pusimos de acuerdo, y creo que la única, fue para mostrar nuestro desacuerdo con el artículo de la Constitución que daba preferencia al varón. Las mujeres nos salimos todas y no votamos. Con ese gesto ya pusimos de manifiesto, muy claramente, la voluntad que teníamos de lograr la igualdad entre hombres y mujeres".

La ex diputada por La Coruña mantiene fresca su memoria de esos años. Sin embargo, cuando se le pregunta por anécdotas, asegura que apenas retiene algunas "pues el 23 F, en la segunda legislatura, borró casi todas las de la primera. Esa experiencia me dejó profundamente impactada. Me ha dejado huella".

Lleva ya 10 años alejada de la política y no la echa de menos. Actualmente ejerce como profesora de Enseñanza Media en Historia y se define como una mujer "absolutamente enamorada de mi trabajo". "La política me encantó y la viví con pasión. Nunca me planteé dedicarme a ello, pero me vinieron a buscar cuando aún no había cumplido los 30 años. Reconozco que lo tuve fácil porque dentro de mi grupo, de la UCD de Galicia, me sentí respaldada, apoyada. Estaban convencidos de que ciertas cosas las iba a hacer yo mejor, y aún hoy les estoy agradecidos", comentaba ayer esta licenciada en Filosofía y Letras y en cuyo currículo también reza que cursó 4 años de la Licenciatura de Derecho.

Vilariño Salgado es consciente de que formó parte de uno de los momentos políticos más trascendentales de la historia reciente de España. "Aquello fue histórico para España, y cuando abordo el tema de la Constitución con mis alumnos, les digo siempre: yo estaba allí. Eso significa muchísimo para mí". Un político amigo le dijo en una ocasión que cambiaría toda su vida política por ser diputado constituyente. Ella se considera "una absoluta privilegiada" y no cambiaría su experiencia al frente de ese cargo por nada.

"Yo estuve en todas las sesiones de la Comisión Constitucional y me conozco todos los detalles. Aún hoy no se sabe lo difícil que resultó llegar a un consenso". A pesar de ello, Vilariño Salgado lo tiene claro. Está convencida de que hay que reformar la Constitución de 1978, "que no es un texto intocable porque ningún texto político lo es". Se atreve incluso a señalar: "Hay que retocar el título octavo, el de la Organización Territorial del Estado, y el sexto, del Poder Judicial, pues clama al cielo. La estructura del Poder Judicial es decimonónica. Es lo que menos ha cambiado en estos treinta años de Democracia".

En cambio, otras cosas, afortunadamente, han cambiado mucho. Algunas de las constituyentes congregadas ayer en el Hotel Atlántico recordaron que tiempo atrás dependían de la rúbrica de su marido para casi todo y también, que hace tres décadas era delito el uso de la píldora anticonceptiva, así como el adulterio y el amancebamiento. "No sólo estábamos discriminadas, sino también penalizadas", resumió Dolors Calvet Puig, ex diputada del PSUC por Barcelona.

Y a sus palabras sumó otras la ex senadora por Tenerife Dolores Pelayo Duque: "Estaba todo por hacer".

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios