Enfoque de domingo | Manuel Oliva, tallista “Ha habido un frenazo pero soy optimista, las hermandades se van a recuperar”

  • Al taller llega menos trabajo y hay mucha incertidumbre, reconoce este artesano isleño, aunque por ahora ha conseguido aguantar el tirón 

Manuel Oliva, en su taller.

Manuel Oliva, en su taller. / Sonia Ramos (San Fernando)

El isleño Manuel Oliva se ha convertido en el tallista gaditano de referencia. Se atrevió a poner en marcha su taller en 2009, cuando la crisis –la otra– golpeaba duramente. Hoy trabaja con encargos para hermandades de Cádiz, San Fernando, Chiclana, El Puerto de Santa María, Jerez, La Palma del Condado, Jaén, Almería, Granada, Valladolid y hasta Ávila... El trabajo –reconoce– no le falta "por ahora". Pero admite el "frenazo" que ha supuesto la pandemia para el gremio de los artesanos que trabajan para las hermandades y la Semana Santa.

El ritmo al alza que existía hasta 2020 se ha visto interrumpido de golpe con la suspensión de las salidas procesionales de la Semana Santa y las evidentes consecuencias que ha acarreado para las cofradías. "Hay proyectos que se han parado", comenta el tallista al aludir tanto a las dificultades económicas que afrontan algunas hermandades a causa de la pandemia como la "incertidumbre" que la situación actual ha desencadenado en todo el mundo cofrade, que también se traduce en una mayor austeridad y contención. Sobre todo antes de afrontar proyectos a largo plazo, como puede ser la ejecución de un nuevo paso, un trabajo que se acomete por fases y que normalmente supone varios años; lo que exige unos ingresos estables para la hermandad que ahora mismo no todas pueden asegurar.

"El trabajo se ha visto bastante mermado. Son ya dos años sin Semana Santa y eso se nota. Lo peor fue después del primer confinamiento, el año pasado. Había una gran incertidumbre. Y hasta hermandades fuertes pararon sus proyectos por miedo", explica el tallista.

En su caso, insiste, ha aguantado el tirón, aunque en el taller ahora mismo trabaja él solo, precisamente por esa merma del trabajo. Aunque no puede decir lo mismo de otros artesanos. "Hay talleres que lo están pasando muy mal", afirma. "Y también hay hermandades que están mal económicamente...".

La crisis desatada por la pandemia también ha golpeado a un gremio que vive de la Semana Santa, aunque este tallista es de los que cree que lo peor ha pasado. "Hay compañeros que dicen que este segundo año sin Semana Santa va a ser definitivamente la puntilla para los artesanos. Yo soy optimista, supongo que también es mi forma de ser. Arriesgué y monté el taller solo en plena crisis económica y sigo trabajando. Y ahora quiero pensar que las hermandades poco a poco se van a ir recuperando, que esto va a ir a mejor", sostiene.

"En los últimos meses incluso ha llegado algún que otro encargo nuevo", apostilla. Así que espera que sea el principio del regreso de la normalidad a los talleres de la artesanía sacra. 

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