Cádiz

Mamotretos marca Cádiz

Una de las Antorchas de la Libertad en plena plaza de Sevilla.

Una de las Antorchas de la Libertad en plena plaza de Sevilla. / D.C.

En el diccionario gaditano, un mamotreto hace referencia a un edificio de poco gusto, molesto para la trama urbana. Nuestra larga historia nos ha dejado muchos ejemplos, aunque bien es cierto que es el gusto de cada vecino el que impone a una construcción este término.

Gustos dispares pues solo en muy determinados casos se ha alcanzado una opinión crítica unánime. Las Antorchas de la Libertad, erigidas en las plazas de la Hispanidad y de Sevilla hace cerca de una década, es un ejemplo de ello, aunque antes de mamotreto el gaditano ya las nominó como Queco y Queca. Pagado en parte con dinero europeo y fondos municipales, ya ha transcurrido el tiempo obligado por la norma comunitaria para eliminar lo que por ellos ha sido financiado. Sin embargo, el actual Ayuntamiento, loco por eliminarlo, aduce a la falta de fondos la imposibilidad de ejecutar este trabajo.

El paseo peatonal por la pérgola del parque Genovés, en una imagen de 2015. El paseo peatonal por la pérgola del parque Genovés, en una imagen de 2015.

El paseo peatonal por la pérgola del parque Genovés, en una imagen de 2015. / Julio González

De la época de construcción de las Antorchas de la Libertad está otro proyecto igualmente polémico: la pérgola del parque Genovés. Criticada desde su inicio por su diseño, no por la necesidad planteada por algunos de separar el arbolado del parque del paseo de Santa Bárbara, el incendio que hace unos meses destrozó parte de la estructura ha animado a proponer su derribo total y, con ello, recuperar la imagen desde el mar del Teatro del Parque y de los propios jardines.

También relativamente reciente se levantan en el casco antiguo dos equipamientos que, con un uso intenso por parte de la ciudadanía con lo que la inversión económica realizada no ha caído en saco roto, en su día crearon polémica aunque hoy se hayan integrado sin mayores problemas en la trama urbana, que es lo que al final acaba pasando con la mayoría de las construcciones. En este caso son el pabellón deportivo del casco antiguo y la torre del complejo del antiguo Hospital Militar.

La torre inclinada en el antiguo Hospital Militar. La torre inclinada en el antiguo Hospital Militar.

La torre inclinada en el antiguo Hospital Militar. / D.C.

Al pabellón, levantado frente al parque Genovés, se le calificó en primer momento como un 'búnker', chocando sus muros de hormigón visto con el diseño histórico de los edificios más cercanos. En cuanto a la torre de lo que hoy es el complejo administrativo de la Universidad de Cádiz, su perfil inclinado, de grandes dimensiones lo que hace que se vea con cierta facilidad desde diversos puntos del Campo del Sur, también se vio salpicado por comentarios negativos.

Hay otro equipamientos que chirría al levantarse en el centro histórico de la capital: es el edificio del Teatro de la Tía Norica, y más cuando el mismo da cabida al Yacimiento Gadir, un referente de nuestra historia.

Espigón en la playa de La Caleta. Espigón en la playa de La Caleta.

Espigón en la playa de La Caleta. / Joaquin Hernández Kiki

Mamotretos por su impacto en la trama urbana son los grandes bloques de vivienda que durante las décadas de los 60 y 70 se fueron levantando en diversas zonas de Puerta de Tierra, colapsando la ciudad y dejándola sin espacios públicos. O el espigón que se construyó en la playa de La Caleta para uso educativo, aunque finalmente se derribo ante la presión ciudadana.

La lista de proyectos urbanísticos no ejecutados en el siglo XX nos ha liberado del que hubiera sido el gran mamotreto de la ciudad de Cádiz: el rascacielos que se proyectó en la entrada de la ciudad, con viviendas, oficinas, aparcamientos en altura y, en su azotea, una torre para la señal de televisión que, cuando se proyectó hace medio siglo, llegaba con muchas deficiencias a la Bahía.

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