Jugando a la antigua usanza

El colegio Rebaño de María desarrolla durante el recreo el programa 'Jugamos juntos', que tiene como fin que el alumnado se divierta con juegos no sexistas

Alumnos de Secundaria del colegio Rebaño de María juegan a la comba durante el recreo.
Alumnos de Secundaria del colegio Rebaño de María juegan a la comba durante el recreo.
Beatriz Estévez / Cádiz

09 de diciembre 2009 - 01:00

Los chicos con las chicas quieren estar. Lo cantaba el grupo Los Bravos hace ya unos añitos. Esta canción se cuela en la memoria al contemplar al alumnado de Secundaria del colegio San Francisco de Asís (también conocido como Rebaño de María) durante el recreo.

En esos ratos libres de las mañanas, los chicos no se limitan a andar corriendo detrás de un balón mientras miran de reojo una portería. Ni las chicas gastan todos los minutos charlando entre ellas en un rincón libre de balonazos. Lo que hacen es jugar juntos. Los chicos con las chicas. Las chicas con los chicos.

Ello es gracias al programa 'Jugamos juntos' que hace un tiempo puso en marcha el profesorado de ese centro educativo y que actualmente se desarrolla prácticamente solo porque "la mentalidad de los adolescentes, afortunadamente, ha cambiado más de lo que imaginamos", comenta una de las docentes responsables de la coeducación en ese colegio concertado de la ciudad.

Hace un par de años que los profesores animaron a sus estudiantes de Educación Secundaria a jugar al parchís y a las cartas durante el recreo. Y el año pasado fue todo un éxito la comba. No, en cambio, el elástico. "Desde el principio la comba tuvo mucha aceptación, y lo más significativo fue que los chicos participaron sin ningún prejuicio. Pero es curioso -recalca la enseñante- que el elástico no haya tenido tirón. Dos profesores del centro estuvieron unos días explicando este juego tal y como se jugaba en los años 70, formando un triángulo. Pero nada. No cuajó".

Este curso los escolares hacen menos caso a las fichas y al dado que acompañan al tablero de parchís y ocupan sus manos con la comba y, sobre todo, con las cartas Familias del Mundo. Muchos treintañeros las recordarán. Es una baraja compuesta no por los palos de oros, espadas, copas y bastos, sino por varias familias: tirolesa, bantú, esquimal, china, india y mexicana. "Este juego hace furor", recalca la docente. No obstante, recuerda que el primer día que ofrecieron esas cartas a los estudiantes fueron muy pocos los que se mostraron entusiasmados. "Tuvimos que ponernos los profesores a jugar para que vieran la dinámica; y una vez que descubrieron cómo iba, nos las quitaron de las manos".

Los alumnos están contentos con esta iniciativa. Los alumnos y también sus padres, pues saben que el afán del claustro de profesores es conseguir que los menores se diviertan en el recreo con juegos no sexistas. "En general, en los colegios, la desigualdad entre chicos y chicas se nota más en los espacios comunes. Por eso nuestro objetivo es conseguir un recreo de iguales, y para tal fin los juegos deben ser no sexistas".

En las aulas de este centro educativo también se trabaja la igualdad, y continuamente, según apunta la profesional, plantean actividades relacionadas con la coeducación.

El objetivo que el claustro de docentes se ha marcado para este curso es que los chicos se impliquen más en las tareas domésticas.

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