Cádiz

La Iglesia atiende a 2.800 inmigrantes en el último año

  • A la media anual de 2.500 personas que pasan por Tierra de Todos se unen las 273 atendidas en Tartessos en lo que va de año

Imágenes de la llegada de una embarcación con inmigrantes a la playa de Cortadura Imágenes de la llegada de una embarcación con inmigrantes a la playa de Cortadura

Imágenes de la llegada de una embarcación con inmigrantes a la playa de Cortadura / Jesús Marín

La Iglesia ha defendido el papel crucial que mantiene en el contexto de las migraciones. Y como ejemplo, la diócesis ha puesto sobre la mesa –coincidiendo con la próxima celebración de la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado– las cifras existentes, que elevan a casi 2.800 los inmigrantes atendidos en el último año, sumando más de veinte nacionalidades sobre todo de países de la África Subsahariana y de Asia.

Este dato resulta de la actividad de los dos principales centros de atención a inmigrantes de titularidad eclesiástica. Por un lado, Tierra de Todos, que mantiene una media anual –según ha trasladado el director del Secretariado de Migraciones, Gabriel Delgado– de 2.500 personas que reciben una atención personalizada para trabajar en su integración en la comunidad (a través de talleres de formación, asesoramiento jurídico, y otros servicios que se ofrecen a los inmigrantes). Y por otro lado, está Tartessos, que presta un servicio de acogida humanitaria por el que ya han pasado 273 personas en lo que va de año.

Este centro de Tartessos está acogido a un convenio con la Secretaría de Estado de Migraciones (dependiente del Ministerio de Trabajo) a raíz de la situación que se generó el pasado año cuando los centros de atención se desbordaron por la llegada masiva de inmigrantes a las costas. Tartessos tiene capacidad para acoger a 42 personas, y atiende a una media de cuarenta al día, según ha trasladado Gabriel Delgado.

Los 273 inmigrantes que han pasado ya por este edificio de la calle Trille en 2019 han sido en todos los casos derivados por el Gobierno español. Y según explica el coordinador del centro, Juan Carlos Carvajal, todos son mayores de edad –aunque por prevención se hace una prueba isobárica para determinar la edad de cada persona, ante la imposibilidad de contar con documentación probatoria– y hombres. “260 de ellos son menores de 34 años”, añade Carvajal como dato relevante para tener en cuenta la juventud de los inmigrantes atendidos en Tartessos.

Con estas cifras sobre la mesa, Gabriel Delgado analizaba ayer que el último año “ha sido difícil” para la diócesis. “Han ocurrido muchas cosas, se han sucedido muchas tragedias mortales en el año y ha habido mucha acogida de migrantes”, añadió el director del Secretariado Diocesano, que hizo también referencia a la politización y la polémica generada con los barcos de rescate. “El compromiso de la Iglesia ha quedado de manifiesto en todo este asunto: salvar vidas nunca es un delito, sino que es una obligación”, afirmaba el sacerdote gaditano, que se mostró convencido de que “evitar las tragedias mortales es una decisión claramente política”. “Italia salvó cien mil vidas con la operación Mare Nostrum hace seis años; eso es una prueba palpable”, recordó Delgado, insistiendo en la preocupación de la Iglesia “por las tragedias, no sólo mortales, que hay detrás de esta realidad”.

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