Los hosteleros de Cádiz, expectantes antes las medidas de la Junta Horeca pide poder tener abierto hasta las doce de la noche

Un camarero recoge las mesas del Bar Terraza, a poco tiempo de terminar la jornada Un camarero recoge las mesas del Bar Terraza, a poco tiempo de terminar la jornada

Un camarero recoge las mesas del Bar Terraza, a poco tiempo de terminar la jornada / Lourdes de Vicente (Cádiz)

La hostelería pide que la Junta de Andalucía les permita tener abiertos sus negocios hasta las doce de la noche. Incluso van a más y quieren que si el establecimiento ofrece comida a domicilio, ésta pueda ser servida incluso hasta la una de la madrugada.

Antonio de María, presidente de la patronal de hosteleros de Cádiz (Horeca), entiende que se tomen medidas para atajar la problemática del covid, pero defiende a su sector diciendo que "el 17 de agosto ya se le acotó el cierre a la hostelería y, desde entonces, vienen empeorando los datos de contagios. Por lo tanto, el aumento de la situación sanitaria no es imputable a la hostelería.Está demostrado con datos. Por lo tanto, no nos hagamos trampas jugando al solitario", afirma De María.

Los hosteleros tienen muchas esperanzas puestas en la manifestación que tendrá lugar este 12 de noviembre. "Queremos que se vea que detrás de cada establecimiento hay personas, familias. A veces parece que la hostelería es algo empírico y que detrás no hay familias, ni empleados". Se muestran hartos de que se les acuse de ser los culpables de los contagios. "Parece que la gente se contagia sólo en los bares. Se olvidan de las quedadas, de los pisos patera, de los chalets alquilados, de los parques, de las zonas industriales... Hasta en los colegios estamos hartos de ver a los chavales en grupos comiéndose sus bocadillos unos pegados a los otros y sin mascarillas", según Antonio De María, que confiesa de manera determinante que "la hostelería andaluza se siente maltratada por la Junta de Andalucía".

Los hosteleros creen que el tiempo irá poniendo cada cosas en su sitio y tendrán que pasar varios meses para saber realmente cuáles serán las consecuencias de todas estas decisiones que se están tomando desde las distintas administraciones. Carlos Sace, de La Mirilla, afirma, por su parte, que la manifestación es necesaria. No sabe si valdrá para algo, "al menos haremos ruido. A ver si nos escuchan y logramos que alguien nos ayude". Pablo Ramos, del restaurante Unicornio, dice algo similar: "Se nos tiene que oír. Nos tenemos que manifestar. Hay que hacerlo. No nos podemos quedar sin hacer nada".

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