• Los comerciantes de Cádiz viven con resistencia, resignación e incertidumbre la situación que están sufriendo

  • Este es un recorrido por las principales calles del casco histórico de la capital

Los efectos económicos de la pandemia

"Hace un año que no vendo un traje de novio"

Manuel Infante posa en la puerta de su tienda en la calle Compañía. Manuel Infante posa en la puerta de su tienda en la calle Compañía.

Manuel Infante posa en la puerta de su tienda en la calle Compañía.

Julio González

Escrito por

· Melchor Mateo

Redactor jefe

“Yo hace un año que no vendo un traje de novio”. Manuel Infante se pronuncia resignado sobre la tragedia que vive el comercio. En su establecimiento de Modas Infante de la calle Compañía se enfrenta a una pandemia con todas las restricciones horarias y de movilidad, a la crisis económica que trae consigo y al cierre de establecimientos un día sí y otro también, muchos de ellos en el circuito comercial por excelencia de la capital gaditana.

El camino que va de San Juan de Dios hacia la plaza de las Flores estaba normalmente lleno de turistas, muchos de ellos cruceristas. Ahora muchas de las tiendas y bares se encuentran cerrados de manera definitiva, otros de manera temporal y otros muchos con carteles en sus escaparates que avisan que se han tomado unas vacaciones aprovechando la circunstancia y a la espera de que vengan tiempos mejores.

En la calle Columela, la considerada calle comercial por excelencia del casco histórico de la ciudad, hay un cartel que esconde un mensaje preocupante: “Le seguiremos atendiendo en el centro comercial de Bahía Sur”. Inside ha seguido el paso de uno de los imanes comerciales, las tiendas de Inditex, y ha centrado su actividad en el cercano centro comercial isleño, donde esta semana se ha anunciado que llega otro gigante, Primark.

María del Carmen Domínguez ajusta una corbata a un maniquí con un traje de chaqueta en la histórica tienda Eutimio. “¿Qué te digo?” suelta de primeras cuando este periódico le pregunta por la situación que están viviendo. Domínguez afirma que “ante la pasividad de los dirigentes, no vemos que esto tenga buen color”. Esta mujer, que está en el negocio familiar desde hace 33 años, asevera que “debería haber ayudas directas al pequeño y mediano comercio. Tenemos que seguir haciendo frente a los mismos gastos” y para ello afirma que ni siquiera “tenemos una bonificación para el pago del IBI en este año tan complicado”. En una tienda que tiene un porcentaje de las ventas en la celebración de los eventos, cuando estos están paralizados, “nos hace mucho daño”.

María del Carmen Domínguez anuda una corbata en Modas Eutimio. María del Carmen Domínguez anuda una corbata en Modas Eutimio.

María del Carmen Domínguez anuda una corbata en Modas Eutimio. / Julio González

Domínguez afirma que una de las cosas que le da más miedo es “el cierre masivo de toda la oferta comercial” y asegura que no puede hacer planes de futuro “sino sólo centrarme en el día a día”.Añade que el problema es que “la vena principal del comercio en la ciudad se está obstruyendo. Nosotros siempre decimos que podemos luchar contra todo lo que venga menos contra las inclemencias y el tiempo. Aquí a Cádiz viene Primark y yo lucho porque lo principal es que viene gente a Cádiz y hay diversidad de comercios”.

¿Y cómo sobrevive una tienda que se dedica a la venta de souvenirs sin turistas y con cierre perimetral? Sergio Leal es el propietario de Souvenirs Cádiz Spain en la calle Compañía: “En este tiempo de pandemia nos hemos dado cuenta que el empujón fuerte son los cruceros”. De hecho, afirma que anteriormente se quejaba de que no gastaban demasiado, pero ahora esa fuente de ingresos la echa mucho de menos.

Las ventas le proceden de los turistas extranjeros, de los nacionales, con muchas excursiones y con el Imserso, y los provinciales, y ahora tiene cerrado el grifo con todas.

Leal no tiene una visión catastrofista con los locales comerciales que se encuentran cerrados: “En cuanto empiece a haber movilidad y vaya pasando un poco esto, hay gente que tiene dinero que está dispuesta a abrir negocios. Por ejemplo, aquí a mi lado hay un local vacío y han venido varias personas a interesarse por él”.

En abril cumplirá cuatro años en la calle Compañía y asegura que se trata de ir en el día a día. Asimismo, se muestra agradecido “porque si yo no tengo ahorros, ahí está el dueño entendiendo la situación y cobrando menos por el local, como es mi caso”.

En la calle Pelota, Gaspar Amaya es el propietario de Multiópticas Amaya, un sector que está denominado como esencial y, por lo tanto, puede abrir más allá de las seis de la tarde. Sin embargo, asegura que “el negocio por la tarde está perdido y sólo trabajamos por citas. Al estar el resto cerrado no hay nadie en la calle”. Además, con todos los contagios que se están produciendo, se encuentra también con citas que se anulan.

Muchos de los comercios están abiertos sólo en horario de mañana, porque una vez que llega el mediodía la actividad casi desaparece y por la tarde, al estar estipulado el cierre de la actividad a las seis de la tarde, no hay casi movimiento.

Manuel Infante tiene muy claro que “si esto dura mucho más tiempo, no vamos a poder aguantar. No hemos tenido ayudas de ningún tipo, salvo para los Ertes”. Infante y su empleado Antonio aseguran que también están notando mucho la limitación de movilidad entre localidades, “ya que nosotros nos nutrimos mucho de la provincia”. Así, añade que “sólo con la gente de Cádiz no sobrevivimos porque aquí cada vez hay menos gente”.

Justo casi al lado, hay un establecimiento que anuncia en un cartel que va a permanecer cerrado hasta Semana Santa. Algunos de los comerciantes sospechan que en algunos de esos casos temporales, no van a levantar la baraja nunca más.

En el tramo de Columela que está más cercano a la plaza de las Flores, la calle parece mucho más ancha de como realmente la vemos normalmente, porque faltan las mesas de las terrazas del bar Andalucía, al que es casi imposible ver cerrado, y el contiguo de Ninos.

La calle Columela, que antaño apenas cerraba un negocio había otro que ya empezaba a instalarse, ahora intercala los escaparates con papeles que indican los cierres definitivos, con los que siguen resistiendo al pie del cañón.

Local comercial que ocupaba Zara en la calle Columela. Local comercial que ocupaba Zara en la calle Columela.

Local comercial que ocupaba Zara en la calle Columela. / Julio González

Entre los que han ido cayendo en los últimos meses, además de los de Inditex e Inside ya citados, se encuentran los de NYX, el bar La Tapería o Pampling.

La calle Ancha no se salva del tsunami que está suponiendo para la economía la pandemia y las normas restrictivas con las que convivimos desde hace prácticamente un año. Antes del Covid empezaron a caer algunos establecimientos, pero esto se ha visto acrecentado en los últimos meses. Uno de los históricos, Lluch, se encuentra cerrado por la jubilación de su propietario.

Uno de las tiendas insignias de esa calle es la Librería Quorum. Uno de sus socios es Pepe Jaime, que afirma que dentro de la mala situación que hay “no somos de los sectores que está en peor situación a nivel nacional porque el libro es una herramienta refugio para distraerse en el confinamiento”.

Pepe Jaime evidentemente está preocupado con el cierre de tiendas que se está produciendo porque “la animación en la calle depende también de que haya muchos establecimientos con diversidad de productos. Menos gente supone menos tiendas y también menos ventas”. No obstante, quiere ver el futuro de una manera positiva “porque no queda otra y espero que la situación se vaya normalizando”.

Mientras tanto, el comercio gaditano trata de resistir de pie el temporal actual para no tener que echar la baraja definitivamente.

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