Urbanismo en Cádiz

Guía para no perderse por el Plan de la plaza de Sevilla

  • Desde el PGOU de 1984 se habla de la reordenación de uno de los accesos más degradados al casco antiguo

  • El nuevo acuerdo entre las administración tal vez sea el definitivo para concluir los proyectos que aún están pendientes 

La vieja terminal del tren de 1905, a la espera de uso. La vieja terminal del tren de 1905, a la espera de uso.

La vieja terminal del tren de 1905, a la espera de uso. / Julio González

En los libros de historia del urbanismo Cádiz debería de tener un capítulo especial. Hay operaciones que se dilatan en el tiempo, que no acaban de construirse o que se desarrollan de forma muy diferente a lo inicialmente previsto en todas las grandes ciudades del mundo. Pero habrá muy pocos casos en los que una localidad con un término urbano que apenas supera los 12 kilómetros cuadrados acumule operaciones de gran calado ciudadano durante años y décadas. Y esa es Cádiz.

En plena pandemia el Ayuntamiento y Adif, la empresa estatal que gestiona las infraestructuras ferroviarias, han firmado un nuevo acuerdo que, se supone, será el definitivo para terminar todos los proyectos que aún quedan por ejecutar en el denominado Plan Plaza de Sevilla.

El documento original de este Plan data de 2008  pero podemos retroceder casi un cuarto de siglo antes, en 1984, para constatar que ya entonces el Ayuntamiento ponía sobre el papel el primer diseño para reordenar esta zona, especialmente degradada, con mucho suelo vacante o mal aprovechado, en pleno acceso al casco histórico de la capital.

Desde entonces se han conocido muchos proyectos. El primero aún no se imaginaba el soterramiento del ferrocarril ni el puente de la Constitución. Mantenía en pie la estación de los años sesenta y recuperaba para el tráfico de pasajeros la terminal de 1905. El resto del suelo se acondicionaba para aparcamientos, estación de autobús y equipamientos ciudadanos.

Cuando se aprobó el soterramiento, en 1996, se planteó el derribo de la estación y la construcción de una nueva terminal. En aquel momento ya se barajaba el futuro de un segundo puente. La antigua carretera industrial se convertía en una avenida más de la ciudad con bloques de viviendas en la cara de la estación con la avenida y con edificios administrativos en suelo portuario.

Este nuevo diseño se topó con el cruento enfrentamiento entre el Ayuntamiento de Cádiz, del PP, y la Junta de Andalucía, del PSOE. Primero, la administración regional prohibió la construcción de las vivienda, operación con la que Adif pensaba financiar las inversiones que le correspondían dentro del Plan; segundo, en una polémica decisión, calificó el edificio de la Aduana como BIC, impidiendo con ello el derribo previsto y, así, la recuperación de la fachada principal de la estación de 1905.

Aún con estos impedimentos Adif asume que la operación sigue siendo viable... hasta que se topa con la crisis económica de 2008. 

La conversión de la terminal de 1905 en un centro de ocio se enquista. Primero falla el denominado Plan Vialia, impulsado por la propia Adif y firmas privadas. Cuando ya se temía que el edificio, que se había rehabilitado en su exterior pero tenía pendiente todo el acondicionamiento interior, iba a convertirse en un nuevo muerto arquitectónico de la ciudad, se cierra un acuerdo con una serie de inversores gaditanos para su conversión en un centro gastronómico.

El acuerdo para construir un hotel sobre el edificio del vestíbulo, que acumuló años de espera, y la venta del solar para una gasolinera, no fueron ingresos suficientes para que Adif afrontase todas las obras que le correspondían en el convenio de 2008, paralizando cualquier actuación en el vital Plan Plaza de Sevilla. A todo ello ayudó el fracaso de los concursos públicos organizados para la venta de una gran parcela de uso terciario en la zona.

A la vez, el Ayuntamiento del PP intentó sacar adelante la construcción de un gran aparcamiento subterráneo en la avenida de Astilleros. Tras varios concursos fallidos, EMASA asumió su construcción, que se paralizó con el cambio de gobierno municipal en 2015.

Desde ese año el Ayuntamiento de José María González ha situado entre sus prioridades urbanísticas reactivar esta situación. Que se hayan tardado cinco años en cerrar un nuevo acuerdo con Adif indica lo complicado que han sido las negociaciones capitaneadas por el edil Martín Vila, en la que también se han implicado ministerios como el de Interior y Trabajo.

Asume ahora el Ayuntamiento de Cádiz un reto importante y extremadamente complicado, especialmente cuando llega en plena salida de la pandemia, con lo que ello ha supuesto de gasto público extra en la lucha sanitaria contra el virus.

Un reto en todo caso vital para Cádiz pues, si se logra desarrollar de la forma inicialmente previsto y en un tiempo no demasiado largo, mejorará de forma sustancial el acceso al casco histórico, creará empleo y proyección de la ciudad con la apertura de nuevos equipamientos y abrirá un espacio público con un gran potencial donde hoy hay un suelo degradado.

Para aclararnos lo que queda por hacer, recorremos estos 61.000 metros cuadrados de suelo urbano.

Una parte de la avenida tiene hoy un uso provisional de aparcamiento. Una parte de la avenida tiene hoy un uso provisional de aparcamiento.

Una parte de la avenida tiene hoy un uso provisional de aparcamiento. / Jesús Marín

1-Avenida de Astilleros

La antigua Carretera de Astilleros se convertirá en una avenida de dos carriles en cada sentido, carril bici y, en la parte central, acceso para el tranvía metropolitano. La futura vía,cuya construcción puede suponer un coste de unos 10 millones de euros, será atravesada por una vía férrea para permitir el acceso a los trenes de mercancías a la nueva terminal de contenedores del puerto de Cádiz.

El Ayuntamiento asume su construcción aunque espera conseguir ayuda de la Junta aprovechando que ésta se hace cargo del viario del tranvía. El problema es que no está nada claro que la actual administración regional vaya a afrontar la segunda línea del metropolitano (que va de Cádiz a Jerez cruzando el puente de la Constitución) debido a su alto coste.

Debido a la degradación de la avenida, el Ayuntamiento ya afrontó hace unos meses una arreglo parcial de la misma. Hay un pequeño tramo, el más cercano a la plaza de Sevilla, que ya está acondicionado según el diseño previsto para esta vía.

Directamente relacionada con esta obra y con la de la nueva terminal de contenedores están los problemas de las nuevas redes de suministro de agua y saneamiento y la red eléctrica, sobre las que ya están trabajando los distintos servicios municipales.

Igualmente, la empresa adjudicataria de la gasolinera, que ocupa un solar en el tramo más cercano al cuartel de bomberos, está a la espera de que se ejecute esta nueva arteria para realizar las obras de la nueva estación.

La antigua sede de la Comisaría sigue en obras. La antigua sede de la Comisaría sigue en obras.

La antigua sede de la Comisaría sigue en obras. / Fito Carreto

2- Equipamientos públicos

Con el nuevo acuerdo con Adif, el Ayuntamiento asume la propiedad de una inmensa parcela de 3.348 metros cuadrados y una edificabilidad, para uso terciario, de 23.804 metros cuadrados, paralela a la nueva estación del tren y con vistas a la avenida de Astilleros.

Adif intentó vender hasta en tres ocasiones este suelo, lo que no logró a pesar de ir reduciendo notablemente el valor del mismo. Antes de cerrar el acuerdo con la empresa pública, el Ayuntamiento ya había entablado conversaciones con el Ministerio del Interior para reubicar aquí la nueva sede de la Comisaría Provincial de la Policía Nacional. 

Ya hay un protocolo entre ambas administraciones, aunque la elevada inversión realizada por Interior para adecentar su vieja comisaría en la avenida de Andalucía, puede hacer temer que esta operación se dilate en el tiempo.

A cambio de este suelo el Estado aporta al Ayuntamiento la parcela de la avenida de Andalucía, donde podría ir un hotel, así como las dependencias junto a la muralla de Puerta de Tierra.

Una parte de la parcela de la avenida de Astilleros irá, según las mismas negociaciones del Ayuntamiento, para oficinas del Servicio de Empleo, así como habrá espacio para comercios.

El aparcamiento en precario se convertirá en un parque público. El aparcamiento en precario se convertirá en un parque público.

El aparcamiento en precario se convertirá en un parque público. / Julio González

3- Parque de la Cuesta

Una operación con un calado ciudadano enorme será la conversión del estacionamiento en superficie de la estación en un gran parque.

Este equipamiento permitirá rehabilitación los lienzos de la muralla de la zona, que se encuentran en muy mal estado de conservación. El Plan incluye también la conversión del parking de la Cuesta de las Calesas en una plaza y mirador. Queda por definir que se hará con las antiguas naves de Talleres Velasco, en el bajo del baluarte de Santa Elena donde el Ayuntamiento del PP proyectó un museo cofrade.

La previsión del Ayuntamiento es que el parque de las Cuestas de las Calesas cueste entre entre 3 y 4 millones de euros, por lo que necesita buscar financiación europea para afrontar su desarrollo.

El jardín habilitará una vía para aparcamiento y acceso de los vehículos al hotel y a la estación.

Hoy todo este suelo está ocupado en precario por un aparcamiento de zona azul y naranja gestionado por el Ayuntamiento. Adif tendrá que habilitar un aparcamiento propio en el lateral de la estación de 1905 que da a la avenida de Astilleros. El proyecto inicial era construir un subterráneo, lo que ha sido descartado.

La propuesta exterior del mercado gastronómico. La propuesta exterior del mercado gastronómico.

La propuesta exterior del mercado gastronómico. / D.C.

4-Hotel y Mercado Gastronómico.

Adif sufrió lo indecible para encontrar propuestas privadas para construir el hotel sobre el vestíbulo de la estación y para gestionar la zona de ocio en la terminal de 1905.

En cuanto el hotel, lo asume la cadena Barceló, que ya cuenta con equipamientos similares en otras terminales ferroviarias. Contará con 180 habitaciones y será de cuatro estrellas. El proyecto por ahora está ralentizado. Por una parte está pendiente de que se dé el visto bueno al diseño. Hay que tener en cuenta que el edificio se va a levantar sobre el vestíbulo de la estación, ya de por si alta, lo que podría incidir en la visión de la zona. Igualmente la promotora está pendiente de que la administración ejecute las obras de urbanización de la avenida de Astilleros con todos los servicios de suministros. La crisis turística tras la pandemia también podría afectar a este equipamiento, en cuanto a los plazos de apertura.

Pendiente de estas obras está también la promotora del centro gastronómico. Los inversores ya iniciaron hace más de un año el proceso de adjudicación de locales, con un diseño muy atrayente. El plan de negocio se ha ralentizado ante la dificultad, por causas ajenas, de saber el final de las obras de urbanización.

Se supone que cuando comiencen a funcionar el mercado gastronómico y el hotel, Adif abrirá para el uso de los pasajeros del tren el vestíbulo de la estación, cuyas obras terminaron hace cerca de quince años y que nunca ha estado en funcionamiento.

La Aduana oculta la fachada principal de la estación histórica. La Aduana oculta la fachada principal de la estación histórica.

La Aduana oculta la fachada principal de la estación histórica. / J.P.

5-Proyectos en el aire

Una de las actuaciones más importantes prevista en el plan inicial era el edificio de la Aduana y su traslado a la avenida de Astilleros. La eliminación de este equipamiento construido a mediados del siglo XX era recuperar la visión de la fachada principal de la estación de 1905. 

Aunque la Junta estaba a favor de este derribo en un primer momento, después cambio la operación tras una campaña ciudadana, protegiendo el edificio al declararlo BIC. Años más tarde, el propio gobierno autonómico del PSOE reconoció que fue un error esta protección, planteando que fuese el Ayuntamiento el que diese el primer paso para lograr esta marcha atrás.

Sin embargo, no parece que haya mucho interés por derribar ahora la Aduana por su elevado coste.

Queda por saber también si finalmente se derribarán los restantes edificios administrativos que siguen en pie en la plaza de Sevilla, sólo se tiró la Capitanía, y que en el proyecto inicial iban a ocupar parcelas en suelo portuario en la avenida de Astilleros.

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