“Gracias a todos por existir”
El Ayuntamiento de Cádiz impuso las Medallas de Oro, Plata y del Trimilenario y entregó los títulos de Hijos Adoptivos y Predilectos de la Ciudad del año 2010
“Gracias a todos por existir”. Así se dirigió ayer la alcaldesa Teófila Martínez a las personas e instituciones que recibieron las mayores distinciones de la ciudad: los títulos de Hijo Predilecto, Hijo Adoptivo y las Medallas de Oro, Plata y del Trimilenario. La Corporación, bajo mazas, acudió en pleno para honrar a los distinguidos. En primer lugar recibió la Medalla del Trimilenario por su aportación al Carnaval la peña La Estrella, que cumplió su cincuentenario en 2009. Uno de sus fundadores, Dionisio Llaca, recogió el galardón recordando a Jesús García, también fundador y recientemente fallecido, y exponiendo el compromiso de la entidad a seguir trabajando por la fiesta. El mismo reconocimiento recibió Paca Briceño por “conservar y difundir el folklore de Cádiz” como docente del baile. La bailaora agradeció el apoyo de familiares, amigos y alumnos.
Toni Them, en nombre de la Relojería Alemana de la calle Columela, recogió igual galardón como referente “de la máxima calidad comercial” ofrecida desde 1858. Them recordó la llegada a Cádiz de su padre, un austríaco “que se enamoró de esta ciudad”, y agradeció a los clientes la confianza depositada en el establecimiento. Completó el cuarteto de merecedores de la Medalla del Trimilenario Felipe Rodríguez Melgarejo, propietario de la discoteca Holiday, quien aseguró que llevará el premio “en el fondo de mi corazón”. La comisión de Honores y Distinciones reconoció la “tenacidad” del propietario y la calidad en el servicio desde 1978.
El profesor Miguel Borrero, ex director de la Escuela Superior de Ingeniería, fue galardonado con la Medalla de Plata de la Ciudad merced a su trayectoria profesional sembrada de “ética, laboriosidad y esmero”. Borrero manifestó que sus únicos méritos habían consistido en haber seguido unos valores “como el trabajo, el esfuerzo, la disciplina y el respeto al credo de los demás”. Seguidamente, Fernando Santiago, presidente de la Asociación de la Prensa de Cádiz, recibió la Medalla de Oro concedida a esta institución ya centenaria. Santiago recordó que la APC procuró desde sus comienzos “servir a la sociedad y defender a los profesionales del periodismo”.
Asimismo se acordó de los periodistas “que murieron defendiendo sus ideas” y de los que actualmente “trabajan en precario por culpa de la crisis”. Oro obtuvieron también los Caballeros Hospitalarios de San Juan Bautista por su labor de ayuda a los desfavorecidos. Su presidente, Francisco José Súnico, mostró su orgullo “porque se reconoce un trabajo de 150 años tratando de hacer realidad eso de que otro mundo mejor es posible”.
Otra institución destacada como el Colegio de Abogados de Cádiz recibió de igual forma la Medalla de Oro. “Es la Medalla de 220 años ejerciendo el derecho de defensa de los ciudadanos. Que se siga oyendo la voz de los juristas”, dijo el decano de los abogados gaditanos, José Manuel Jareño. Cerró el turno de galadones dorados la Real Academia de Medicina y Cirugía de Cádiz, una de las más antiguas de España con origen en el año 1785. José Vilches Troya, el actual presidente, agradeció una distinción que reconoce “el trabajo de los académicos y su implicación en la sociedad gaditana”.
Los títulos a los ‘hijos’ de Cádiz tenían el común denominador de la ausencia, por fallecimiento, de los galardonados. A título póstunmo, el Ayuntamiento concedió el nombramiento de Hijo Predilecto de la Ciudad a Enrique Naya Igueravide y el de Hijo Adoptivo a Juan José Carrero Galofre, componentes del grupo de creación artística Costus y exponentes de la corriente pictórica española del último tercio del siglo XX. Ambos repartieron su trabajo creativo entre Cádiz y Madrid. En nombre de Naya recogió el premio su hermana Beatriz y fue Alberto Pettenghi quien recordó la infancia del artista en Cádiz. Ricardo Carrero, hermano del segundo, manifestó la “emoción”de la familia por el título.
La última de las distinciones fue entregada a una persona muy querida y recordada en Cádiz. En nombre de Dora Reyes, “sinónimo de socorro de los necesitados”, recogió a título póstumo el nombramiento de Hija Predilecta de la Ciudad su hermana María Vicenta. “Este nombramiento es un orgullo y un modelo de vida a seguir”, aseguró.
La alcaldesa destacó el “ejemplo de trabajo y compromiso con la ciudad” de los distinguidos. “Una ciudad crece por la importancia de quienes la forman. Sois la ciudad que queremos, la ciudad que aspira a mejorar”, les dijo para cerrar el acto.
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