Cádiz

Expertos en espionaje inician sus conferencias en la UCA

  • El ex director del CISEN de México: "Veo que en Andalucía también tienen una situación muy seria con el narcotráfico"

"Los sicarios del narco entraron al Casino Royale de Monterrey, sobre las cuatro de la tarde. Vaciaron dos tambos de gasolina y luego aventaron dentro varias granadas incendiarias. Murieron cincuenta y dos personas". El orador habla pausado, suave. Es un hombre alto, de modales refinados. Encaja perfectamente en el perfil de investigador post-doctoral de la Fundación Ortega y Gasset, que ahora desarrolla. Sin embargo se trata de Guillermo Valdés Castellano, director durante seis años del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (CISEN) de México, el organismo de espionaje de un país que conoce el horror del narcotráfico.

Tal vez por la singular condición del ponente, casi un centenar de estudiantes de la Universidad de Cádiz, inscritos en el Ágora Securitas que organiza la Facultad de Derecho, abarrota el acto. No son los únicos. También asiste una representación de expertos entre quienes figuran oficiales de la Guardia Civil, la Policía y empresas privadas de seguridad.

En el estrado, Guillermo Valdés prosigue dibujando el desolador panorama que el narcotráfico ha sumido a su país "tenemos un problema muy grave. El año 2011, ha sido el más violento en la lucha entre cárteles, con un promedio entre 42 y 45 asesinatos diarios. Dos por cada hora, prácticamente"

El hombre que ha dirigido las riendas del segundo servicio de espionaje más importante de Norteamérica, acepta luego que ese panorama: "Es una tragedia espantosa de violencia, sí. Pero esa es una forma incompleta de enfocar el problema. Si lo planteamos como un problema sólo de narcotráfico, no lo estamos contemplando bien".

Junto a él, en la mesa del acto, la catedrática de Derecho Penal de la UCA, María Acale Sánchez; y el coordinador del Ágora Securitas, Antonio Díaz, profesor de Ciencia Política y de la Administración, toman notas. Un vistazo a la sala muestra que los alumnos también lo hacen. Los datos de Valdés suponen un enfoque que interesa ampliamente, pese a que los estudiantes son de todos los niveles; desde los que aún cursan la carrera hasta alumnos de post-grado extranjeros.

¿La razón de tan nutrido aforo? Simple. La facultad de Derecho de la Universidad de Cádiz ha comenzado a presentar el Agora Securitas, sobre Seguridad Pública, a varios de los más eminentes especialistas mundiales en espionaje. Una programación que sobreviene tras la firma de un convenio con el propio Centro Nacional de Inteligencia (CNI) español, rubricado entre el rector de la UCA, Eduardo González Mazo, y el actual director del CNI, Félix Sanz Roldán.

Dicho acuerdo convierte a la universidad gaditana en colaborador de primera magnitud con el órgano de la seguridad nacional y al Ágora Securitas en un foro de encuentro con expertos difícilmente asequibles para los estudiosos, debido a lo peculiar de su trabajo: el intricado mundo de los servicios de inteligencia.

Desde la mesa, Guillermo Valdés continua exponiendo: "es cierto que hay un drama derivado de la violencia vinculada al narcotráfico. Pero la segunda tragedia de México es la debilidad de las instituciones de Seguridad y Justicia. Tenemos un crimen violento porque no tenemos políticos confiables, ni fiscalías eficaces, ni un sistema judicial del tamaño que se requeriría, ni tampoco un sistema penitenciario digno".

Los murmullos se extienden por el salón de actos. En una fila próxima al estrado un estudiante comenta a su compañero "pues Andalucía se está pareciendo mucho a eso". Valdés Castellano, requerido después de la conferencia por este Diario, negará la mayor:

-"Por lo que he averiguado y leído en el tiempo que estoy en España, acá, en el Sur, tienen un serio problema con droga -señala-. Es lógico. Es zona de frontera con África, una vía natural de entrada. Pero, créame, sus instituciones funcionan. Tal vez no todo lo bien que apetezcan los ciudadanos; pero funcionan. En México no sucedía así".

Subrayando esta idea, Guillermo Valdés afirmará en su intervención ante el alumnado. "En mi país, vivíamos una situación de esas que los sociólogos llaman de anomia, donde nadie observa lo legislado". Luego, cita al nueve veces presidente mexicano Porfirio Díaz, ("pobre México, tan lejos de Dios y tan cerca de los Estados Unidos"), para explicar que sus más de 4.000 kilómetros de frontera con un gran país consumidor es parte de ese problema. "La última encuesta de adicción en EEUU arroja de 22 a 23 millones de adictos, en su mayoría a la cocaína y a la heroína", puntualiza.

Esta vecindad con un amplio mercado vecino, ansioso por comprar y capaz de pagar en dólares o en armas, brindó a los narcotraficantes mexicanos un auge imparable. Los cárteles supieron imponer su propia ley; la de "plata o plomo", doblegando a las autoridades. O los funcionarios se dejaban comprar, o recibían un balazo. Y ese sería sólo el primer paso.

"En México, la Dirección Federal de Seguridad (órgano directivo de la Policía Federal) llegó a actuar como el consejo directivo del narco", explica el ponente. Esta sombra de corrupción a sueldo, de fuerzas policías sobornadas, deparó escenas increíbles. En Tijuana se registró un enfrentamiento entre dos grupos armados, que combatieron por un asunto de drogas. Lo singular es que, de un bando, eran 18 policías federales (dependientes del Gobierno central) y, del otro, 15 policías estatales, a sueldo del estado de Baja California.

Guillermo Valdés explica luego pormenorizadamente el trabajo realizado por el CISEN como órgano coordinador de las diferentes administraciones, implicadas contra el narco. "Sería inexacto afirmar que el Gobierno de México le declaró una guerra a los narcos que produjo muchas víctimas. El análisis de esas muertes nos descubrió que el patrón de quién muere y cómo se muere, afecta mayoritariamente a los integrantes de esas organizaciones. De los 60.000 asesinatos registrados del 2006 a la fecha, la mayor parte afectaron a miembros de las diferentes organizaciones, que se mataban entre sí".

El ex responsable de los servicios secretos mexicanos detalla también las medidas que se adoptaron bajo el mandato de Felipe Calderón. Dentro del Acuerdo Nacional por la Seguridad y la Justicia, con setenta compromisos a desarrollar entre las diferentes administraciones (Federal, Estatal y Local).

"Gracias a ellas, cuatro de los seis cárteles han desaparecido y de los 37 grandes capos de la lista de jefes, veinticuatro están ya muertos o en la cárcel", afirma Valdés. Algunas de estas medidas pasaban por el desarrollo de programas sociales, caso de Ciudad Juárez, y en otros llegó a despedirse al completo a toda la plantilla de la policía, para sustituirla por una nueva, como en Monterrey o Tijuana.

Reflexionando sobre el asunto de la legalización de las drogas, Guillermo Valdés, apostilla: "las drogas generan tales ganancias que, o se diseña un régimen internacional de legalización, o no sirve de nada. Si México legalizara y Estados Unidos o el resto de los países no, solo se trasladaría de sitio el problema". Sin embargo, el ponente mostró su convencimiento de que "tarde o temprano, la marihuana se va a legalizar, pero veo más cuesta arriba que lleguemos a otras legalizaciones".

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