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El derribo de los cuarteles de la Avenida Sin cuartel desde hace 25 años

  • Las instalaciones militares de la Avenida han sido sustituidas por un pequeño barrio con mucha vitalidad

  • Aún quedan pendientes algunas obras por ejecutar

Una campo de fútbol pendiente de construir el parque de Varela Una campo de fútbol pendiente de construir el parque de Varela

Una campo de fútbol pendiente de construir el parque de Varela / D.C.

Hace ahora un cuarto de siglo comenzó el derribo de los cuarteles de infantería ‘Varela’, en plena Avenida de Andalucía, cuando la ciudad aún no se imaginaba la profunda transformación que iba a sufrir con el soterramiento del ferrocarril y el papel que el antiguo acuartelamiento iba a tener en la conexión transversal en extramuros, que ahora inicia su última fase.

El paso a manos de la ciudad de los cuarteles, extensos en superficie para las medidas con las que se maneja Cádiz, se consiguió tras una larga negociación entre el Ayuntamiento, entonces gobernado por el PSOE, y el Estado, también en manos socialista.

Los cuarteles, a mediados del siglo pasado. Los cuarteles, a mediados del siglo pasado.

Los cuarteles, a mediados del siglo pasado. / D.C.

Como en todo lo relacionado con las propiedades militares en la ciudad, Defensa acabó ingresando una buena cantidad de dinero, aunque, curiosamente, los cuarteles se levantaron, en la década de los años treinta del pasado siglo, en suelo cedido por el mismo Ayuntamiento y con dinero municipal en su mayor parte, como pago por la cesión del frente de la Puerta de Tierra y los glacis.

En el convenio centrado en Varela se acordó mantener una parte del solar en manos del Ministerio de Defensa. Inicialmente el uso iba a dedicarse a la construcción de oficinas; sin embargo la falta de demanda para este mercado provocó una polémica modificación del PGOU para la construcción de viviendas. La subasta de estas parcelas le otorgaron importantes ingresos, aunque una parte de las plusvalías pasaron a manos del municipio que las dedicó a su vez la urbanización de los terrenos.

La última garita que quedó en pie de los viejos cuarteles. La última garita que quedó en pie de los viejos cuarteles.

La última garita que quedó en pie de los viejos cuarteles. / Julio González

Todo el proceso de venta y posterior urbanización de los cuarteles fue lento, como es tradicional. Fue en 1989 cuando el gobierno central anunció el abandono por parte de Defensa del cuartel de Infantería de Cádiz, dentro de un plan de salida de sus equipamientos ciudad. Hoy sólo quedan la base de Puntales, el Instituto Hidrográfico y las dependencias de la Subdelegación de Defensa. Centros universitarios y culturales ocupan hoy las numerosas dependencias que llegó a tener el ejército en la capital hasta que con la llegada de los ayuntamientos democráticos comenzó este cambio de uso.

Cinco años después del anuncio de la marcha militar se firmó el correspondiente convenio, se inició el desalojo de las fuerzas que aún quedaban y comenzó el derribo de los edificios que en su día alojaron a la tropa y a sus mandos, de las naves de materiales y de la capilla.

Conseguido este suelo tan importante para la ciudad su urbanización le tocó de lleno al nuevo gobierno del PP de Teófila Martínez.

Frustrado un concurso de ideas para diseñar el proyecto urbanístico, con un único participante, el Ayuntamiento planificó lo hoy ya conocido: dos grandes zonas verdes (una con un parque tradicional y otra construida sobre un aparcamiento subterráneo) y varios cientos de viviendas tanto municipales como de iniciativa privada, proyectando también la construcción de la avenida transversal.

Interior de uno de los pisos afectados por el derrumbe. Interior de uno de los pisos afectados por el derrumbe.

Interior de uno de los pisos afectados por el derrumbe. / Joaquín Hernández Kiki

Tras el lento derribo del acuartelamiento y el cambio de uso del suelo que quedó en manos de Defensa para facilitar la promoción de viviendas de renta libre, en 1999 se produce la primera incidencia.

Durante las obras de cimentación de una de las promociones municipales que se estaban construyendo en el fondo del acuartelamiento, paralela a la calle García de Sola, se produce el hundimiento de parte de la fachada posterior de los pisos municipales que dan a esta vía.

A modo de una versión gaditana del 13 Rue del Percebe, queda al aire toda la planta baja del inmueble. Los edificios se desalojan, ante el riesgo de desplome. Las imágenes de la época nos traen el salón o los dormitorios abandonados de forma urgente, con todo su mobiliario intacto. El suceso aceleró el plan de reforma de las antiguas promociones públicas en García de Sola.

La tardanza en el derribo de estos viejos inmuebles hará que el tramo de la avenida transversal ya abierto en 1999 en Varela chocase durante meses contra el muro de estos edificios.

Todo el espacio central de los cuarteles iba a dedicarse a zona ajardinada. El Ayuntamiento optó por retrasar el inicio de estas obras a la espera de que concluyesen las de las promociones de viviendas más cercanas. En este intervalo de tiempo se habilitaron de forma provisional unos campos de fútbol.

El plan de Varela favoreció la construcción de un nuevo edificio para el colegio Carola Ribed. Levantado en la barriada España tras la explosión de 1947, era uno de los centros escolares públicos que funcionaban de forma más precaria en la ciudad.

El Ayuntamiento de Teófila Martínez cedió el suelo a la Junta. La entonces delegada provincia de Educación, Pilar Sánchez, que años más tarde sería elegida alcaldesa de Jerez, puso numerosos impedimentos para el desarrollo de este proyecto, a pesar de que el gobierno local propuso incluso ampliar el espacio cedido reduciendo la zona verde.

Los restos de la villa romana localizados durante las excavaciones. Los restos de la villa romana localizados durante las excavaciones.

Los restos de la villa romana localizados durante las excavaciones. / Joaquín Pino

A lo largo de todo este tiempo, se inician las preceptivas excavaciones arqueológicas. Para sorpresa de todos, junto a una serie de enterramientos aparecen los restos de una gran villa romana. Su descubrimiento afecta al proyecto del aparcamiento subterráneo. Para mantenerlo se decide desmantelar el yacimiento y sacarlo a la superficie.

Tras un cuarto de siglo, Varela se ha convertido en un pequeño barrio de Puerta Tierra. Muy dinámico, con una gran variedad de comercios, incluido un completo mercado de abastos municipal. La existencia en sus jardines de importantes restos arqueológicos, expuestos al paseante, en lugar de convertirse en un foco de atracción se ha convertido en una zona de juego para los más pequeños, en el caso de la villa romana, y en un inmenso espacio para disfrute de los perros, en el caso del parque arqueológico.

Quedan por urbanizar los dos solares de Procasa junto a la avenida de la Constitución y una parcela frente al Carola Ribed, que en su día fue propiedad de la Diócesis.

También, según el PGOU queda por abrir una calle que conecte Varela con Huerta

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