Cádiz

Colas para limpiar el coche

  • Las zonas de lavado de las gasolineras de la ciudad estaban ayer llenas de vehículos para eliminar la capa de barro que dejó la lluvia del domingo

Los autolavados y lavados a presión de las gasolineras de la ciudad estaban ayer llenos a cualquier hora del día. En algunas de las estaciones de servicio hasta había que hacer cola para poder quitar la suciedad del coche.

La lluvia de barro del pasado domingo dejó huella en todos los vehículos estacionados en la calle y ayer, viendo que el día estaba despejado y no había riesgo de más precipitaciones, muchos de los propietarios quisieron acabar con la capa de polvo que los cubría.

En la gasolinera BP de la avenida Cayetano del Toro, aseguraba uno de los empleados que la misma tarde del domingo una gran cantidad de conductores se acercaron hasta esa estación de servicio para limpiar su vehículo. "Vinieron coches para limpiar durante toda la tarde y hasta las once de la noche. Y esta mañana igual", afirmaba al mediodía, añadiendo que todos los días van conductores a limpiar el coche, pero cuando se produce una lluvia de barro como la del domingo, "luego durante ocho o diez días está esto lleno". De hecho, ocurrió lo mismo hace apenas dos semanas, a mediados del mes de agosto, cuando lloviznó barro varias jornadas.

En las estaciones de servicio de la Zona Franca comentaban también la gran afluencia de conductores que estaban teniendo para limpiar sus vehículos. De hecho, la bomba del lavado a presión de la gasolinera que se encuentra en la calle Gibraltar se quedó sin agua pasado el mediodía "de tanta gente que ha venido a limpiar el coche", indicaba una empleada. El tiempo que estuvo sin poder usarse el lavado a presión, los clientes pudieron al menos adecentar sus vehículos en el autolavado.

Las lluvias de barro como las de mediados de agosto y la del pasado domingo no son un fenómeno extraño, sino "precipitaciones normales", según el climatólogo Manuel Megías, jefe del Departamento de Meteorología de Canal Sur.

En concreto, Megías explicó ayer a este periódico que se producen cuando la nubosidad que se genera en el norte de África asciende, llegando hasta Andalucía, y arrastra polvo sahariano en suspensión que, como todas las partículas de la atmósfera que tienen cierto grosor, favorece que haya precipitaciones.

Añadió que en esta época es más fácil que se produzca este tipo de lluvia porque la situación es más propensa a que haya borrascas en el norte de África y que el polvo en suspensión sahariano se desplace al sur de la península. Apuntó que generalmente, ese polvo suele desplazarse hacia el Atlántico y llegar hasta América.

Expuso que este polvo en suspensión, cuando el día es estable, genera calima (una bruma que impide una correcta visibilidad). Pero cuando la jornada es inestable, hay una borrasca cerca y la nubosidad tiene cierto potencial, favorece la lluvia de barro.

Manuel Megía insistió en que es "un fenómeno normal que se da en alguna ocasión todos los años". Y señaló con cierta guasa que suele producirse "el día siguiente de haber lavado uno el coche". Añadió que ya hoy, "según todos los pronósticos, se puede lavar el coche" sin temor a otra lluvia de barro, ya que al entrar viento del oeste, el polvo sahariano se queda en el norte de África.

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