Cerro del Moro

Una intervención integral que se puso en marcha hace 26 años

  • La fisonomía de este barrio ha variado desde el inicio de su transformación

El patio interior del Grupo San Fermín, en la calle Batalla del Callao. El patio interior del Grupo San Fermín, en la calle Batalla del Callao.

El patio interior del Grupo San Fermín, en la calle Batalla del Callao. / Lourdes de Vicente

Los edificios de las calles Sor Cristina López García y Batalla del Callao simbolizan la decadencia y la marginalidad de un barrio que ha sufrido un notorio cambio debido a dos intervenciones: el inicio de la transformación del Cerro del Moro y el soterramiento de la vía férrea. Por un lado, cayeron las barreras que mantenían aislada a esta zona. Por el otro, los vecinos empezaban a vivir con unas condiciones dignas que, precisamente, no pueden disfrutar los habitantes del Grupo San Fermín, que ocupa la conocida como octava fase. 

A la espera de que se derribe el edificio de la séptima fase, abandonado desde hace años al pasar sus habitantes a las viviendas de la sexta fase y al barrio de Astilleros, el fin de la intervención integral de esta zona de extramuros se ve cada vez más cerca. A pesar de su proximidad, la hemeroteca muestra las dificultades que han existido para poner en pie una actuación de tanto calado y con una gran carga social para una zona que ha vivido lastrada por la droga, el desempleo y la exclusión social. 

Y es que ya han pasado 26 años desde que se pusiera la primera piedra para la construcción de la primera fase del Cerro del Moro. El plan inicial contemplaba unas 535 viviendas de obra nueva que tendrían que haberse finalizado en 2004. 

Tras años de lucha, la fecha del 18 de julio de 1992 quedó marcada en la retina de los vecinos al ser el día en el que se colocó la primera piedra de las primeras edificaciones, que se encuentran entre las calles Alcalde Blázquez, Olvera y Grazalema. A partir de la iniciativa municipal –que duró durante las tres primeras fases antes de que esta intervención la asumiera la Junta de Andalucía–, se construyeron 100 viviendas. Dos años después se activó la segunda fase con otros 94 pisos entre las calles Grazalema y Olvera.  Por último, el Ayuntamiento acabó con su labor en 1999 con la entrega de las 112 viviendas de la tercera fase, que se encuentran entre las calles Alcalde Blázquez y Olvera. 

Con el traspaso de las competencias a la Administración autonómica, el ritmo de edificación se ralentizó. Así, en 2003 se entregaron las 59 viviendas de la cuarta fase. El siguiente paso se produjo en 2005 con la terminación de la quinta fase, con 58 viviendas. La última de las actuaciones no se finalizó hasta octubre de 2012, contando con 57 pisos. 

Tras 26 años, más de 22 millones de euros de inversión y 480 pisos entregados, todas las miradas están puestas en el futuro más próximo, que permitirá completar una rehabilitación que se ha alargado demasiado tiempo. Y es que, tal y como expresó el pasado jueves el defensor del Pueblo Andaluz, Jesús Maeztu, “por fin se ha hecho justicia con el barrio”. Una justicia que, tal y  como se demuestra, es lenta.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios