Carta a don Jaime Macpherson Grosso
Obituario
Me dijeron este miércoles que te ibas, que nos dejas. Es una muy triste noticia...
Querido amigo:
Me dijeron este miércoles que te ibas, que nos dejas. Es una muy triste noticia. Nos privarás de tu presencia, de tu ingenio, de tu bien hacer, de tu apoyo, en definitiva, de tu compañía.
He recibido el mensaje y me he quedado sin habla. Bloqueado. La mirada perdida al infinito nadando en un mar de recuerdos. Mejor dicho, navegando en un mar de recuerdos.
En tu ausencia muchos glosarán tus virtudes y éxitos profesionales. No dirán nada que no sepamos todos tus amigos y familiares por haber tenido la suerte de disfrutarte. No me voy a extender en este punto porque seguro que te sonrojas.
Al recibir la noticia de tu marcha se me vino a la cabeza, reiteradamente, como un martillo, el verso del poeta:
“Un manotazo duro, un golpe helado,
un hachazo invisible y homicida,
un empujón brutal te ha derribado.”
Con la mirada perdida, mi cabeza repetía en silencio, una y otra vez, la misma estrofa. Es brutal.
Pero hoy no me quiero perder en pensamientos negativos.
Como todo hombre de mar, tienes la personalidad curtida en mil batallas y un corazón que no te cabe en el pecho. Eres un verdadero seaman, siempre con la mirada limpia, atenta a todos los detalles y siempre con ingeniosos resortes para arreglar situaciones imprevistas. El Alice te echará de menos.
Con el impagable apoyo de tu mujer –¡¡qué mujer!!– habéis construido una familia maravillosa. Estos días, al visitarte, hemos tenido la oportunidad de ver cómo han crecido como personas tus hijos, a tu imagen y semejanza. El ingenio, el control de la situación, por difícil que sea, el cariño hacia los amigos, disfrutones … Un verdadero espejo de ti. María tendrá en ellos, en tu ausencia, un fortísimo apoyo y ayuda, a la que con seguridad se sumará la de todos tus amigos. Con su fortaleza nos hace fuertes a los demás.
Todos sabemos que, aunque estarás de viaje, en donde quiera que estés seguirás con nosotros en nuestro recuerdo. Allá donde te encuentres sabemos que podremos contar contigo, como siempre, en las situaciones difíciles e imprevistas. Ya hablaremos.
¿Por qué has decidido marcharte tan temprano? Es una pregunta que me hago una y otra vez. Estoy seguro de que en algún momento tendré clara la respuesta. Hoy todavía no.
Mientras te escribo se me ha venido a la memoria una de las primeras escenas de la película “El Cielo puede esperar” en la que Joe Pendleton (Warren Beatty), quaterback de Los Ángeles Ram, manifiesta una y otra vez, a las puertas del Cielo, que todo ha sido un error y que no era su momento. Y efectivamente así era.
Me cuesta mucho trabajo creer que este fuera el momento fijado para tu partida. Debe haber habido un error. Pero, como en la película, no tardaremos en descubrirte. Tardarás muy poco tiempo en aparecer por el Alice, de alguna forma, dispuesto a ordenarlo todo y a dar las oportunas instrucciones para zarpar, que por supuesto tú mismo ejecutarás con premura. Te descubriremos.
Se me fue antes la cabeza a un verso muy duro. Ahora, una vez que he podido escribirte esta carta, ya con más paz de espíritu, se me va el pensamiento a otro verso:
“A las aladas almas de las rosas
del almendro de nata te requiero,
que tenemos que hablar de muchas cosas
compañero del alma, compañero.”
Buen viaje amigo mío.
También te puede interesar