"La Caleta es la joya de Cádiz"
María del Carmen Bernal se convirtió en marzo en la primera presidenta del Club Marítimo La Caleta, justo el año en que la sociedad celebra su 50 aniversario
No es difícil imaginar por qué María del Carmen Bernal Benítez se ha convertido en la primera mujer presidenta del Club Marítimo Gaditano La Caleta en sus cincuenta años de historia, cumpleaños que celebra este 2009. Es una mujer que rompe con su energía la plácida estampa de La Caleta. Habla mucho de lo que hace y de lo que quiere hacer al frente del club. Eso significa que la ilusión sigue intacta.
Es normal en una "viñera de pro" que ha "echado los dientes" en La Caleta y en el club. "Naces aquí, esto lo llevas dentro", dice para explicar su dedicación al club. Y es que Mari, que acaba de cumplir 38 años, lleva cinco formando parte de la junta directiva del puerto deportivo, aunque ganó las elecciones hace poco más de un mes. Con Manuel Faz como presidente había sido delegada de Fiestas, pero cuando se acabó su legislatura, Faz se fue, y a las elecciones se iba a presentar una candidatura que no gustaba a Mari. Ni corta ni perezosa, la impugnó por llevar a un candidato que ya era directivo de otro club. Además, presentó la suya propia y, cuando la Junta Electoral le dio la razón, se convirtió en la primera mujer en ocupar el despacho de presidencia, un hecho que ella ve "muy normal" a pesar de que cree que está "en un club muy machista". Ya no tanto: de los 12 miembros de su junta, cinco son mujeres y dos de ellas la acompañan en los puestos de relevancia.
Y es que Mari ha empezado pisando fuerte. Dice que a su llegada el club "estaba muy dejado", a pesar de que la anterior directiva lo había saneado económicamente. En un mes ella ha prohibido la entrada de perros y fumar en la sede, algo que no ha gustado demasiado, sobre todo a los jóvenes. Pero son imposiciones que vienen marcadas por la ley. Además, ha combatido el descontento de los cinco marineros que trabajan en el club, ha "puesto al día" sus condiciones de trabajo y "ahora están encantados". Ellos son, por cierto, los únicos que cobran porque lo del resto, Mari incluida, "es amor al arte". Además, ha mejorado la limpieza de las instalaciones. A pesar de todos estos cambios rápidos, algunos polémicos, o quizás precisamente gracias a ellos, Mari puede afirmar que "la gente está muy contenta".
Pero es sólo el principio. Mari empieza a hablar de futuro y no para. Por lo pronto, está intentando aumentar el número de federados y en un mes ha aumentado el de socios. Además, tienen en proyecto 12 concursos de pesca, frente a los dos del año pasado. La presidenta quiere adaptar una zona de la marina seca para que se puedan hacer barbacoas y realizar también exposiciones y talleres para niños. En definitiva, "recuperar todo lo que se hacía cuando yo era pequeña y ya no se hace", explica. No se queda todo en lo lúdico, además quiere poner en práctica un proyecto socio-deportivo que permita inscribirse en el club a los niños más desfavorecidos, y crear también una escuela de mar y que los niños conozcan el entorno natural de La Caleta. A todo ello hay que añadirle lo que ya se hace: el piragüismo, el submarinismo, la pesca, la Fiesta de la Caballa...
No hay que olvidar tampoco que este año es el 50 aniversario del club y para celebrarlo Mari tiene varias ideas. Una de ellas es homenajear a un socio fundador, Antonio Reina. También quiere regalar un dvd con más de 500 fotos antiguas del club y de La Caleta, y exponerlas en el castillo Santa Catalina.
Sin embargo, el futuro se le ensombrece a porque sabe que hay un proyecto para convertir La Caleta en Monumento Natural, lo que podría arrinconar al club. Dice que se quiere trasladar los barcos a la barriada de La Paz y no lo entiende: "¿Qué hace el club La Caleta en la Barriada de La Paz?". Para esta mujer, la playa "es lo más grande, la mejor joya de Cádiz" y la marina seca del club "la terraza más bonita". "Yo me quiero morir ahí, con 90 años, sentadita", evoca la presidenta.
Pero hay problemas más urgentes. "El club tiene para subsistir, pero no hay para tirar cohetes", explica. Hay obras que hacer, como el arreglo de dos cuartos de baño o de unas filtraciones de agua que tiene el edificio. Por eso ha pedido una reunión con la alcaldesa, para pedirle una ayuda. Tiene esperanzas porque "a la alcaldesa le va a encantar que haya una mujer presidenta", asegura. También quiere hablar con el concejal de Cultura para los actos relacionados con el aniversario, porque "son actividades caras". A pesar de estos pequeños sinsabores, para Mari ser presidenta "es un privilegio, estoy muy orgullosa". Y no acabada de creérselo. "¡La primera mujer...!".
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