Café y tostadas en la Zona Franca

Urbanismo

Los empresarios del polígono exterior, entre las dudas y la ilusión ante le reforma aprobada en 2011 · Es el programa mimado por el gobierno municipal de Teófila Martínez

José Antonio Hidalgo /Jahidalgo@Diariodecadiz.com

31 de diciembre 2011 - 06:51

JOSÉ María dejó de ofrecer almuerzos hace unos dos años. Por no tener no tiene ni tapas. Desde entonces sólo da desayunos. Café y tostadas.

Tal vez sea esta la imagen más gráfica de la decadencia del polígono exterior de la Zona Franca de Cádiz. Cerca de medio millón de metros cuadrados destinados, supuestamente, a usos industriales que languidecen desde hace ya más de un lustro, sinónimo de la propia decadencia económica de la Bahía.

José María, Aparicio de apellido, más de cuarenta años de trabajo en Construcciones Aeronáuticas hasta que puso en marcha una cafetería en el polígono, El Flequi la llamó, ayuda a su hijo en El Flequí-2. En la misma calle, en Ciudad de San Roque, convertido éste último en el sustento de su familia y de los escasos empleados del local.

El Flequi-2 siempre ha sido un bar de trabajadores de la Zona Franca, de las empresas, pequeñas y medianas empresas, ubicadas en el polígono llamado en su día como 'Sánchez-Cossío' pero que todo el mundo llama 'polígono exterior'. Una clientela exclusiva lógica, pues su alejada ubicación, en este Cádiz de distancias cortas, no invita a una visita expresa y sí a reponer fuerzas si se necesita acudir a un taller o a un concesionario, de los que aún quedan en pie en la zona. Ello, sin duda, le ha convertido en el verdadero termómetro vital de la única área industrial de Cádiz, más allá del astillero y el puerto.

"Esto no tiene nada que ver con lo que teníamos hace catorce años (cuando abrió su primer bar)", rememora Aparicio. Aún aguantaban empresas con decenas de trabajadores. Suficiente para tener una carta de comidas. Veinte o treinta platos cada jornada, dice. Todo un recuerdo.

A priori, el negocio de este hostelero gaditano debería de ser uno de los grandes beneficiados de la radical reordenación que el Ayuntamiento y el Consorcio de la Zona Franca prevén para el polígono exterior, y retornar a los buenos tiempos.

El que es sin duda el proyecto urbanístico estrella del gobierno popular de Teófila Martínez, amortizado ya el soterramiento de la vía férrea, es a la vez uno de los pilares esenciales del Plan General de Ordenación Urbana, documento que se ha aprobado este año con el visto bueno de la Junta de Andalucía. Un Plan que se convierte en el primero elaborado por el PP, aunque este partido lleve ya dieciséis años al frente de la ciudad, tiempo en el que ha estado vigente el planeamiento dejado en herencia por los socialistas, aunque al mismo se le han ido introduciendo cambios sustanciales de acuerdo con el diseño de ciudad defendido por Martínez y su equipo.

Por sí solo la aprobación de un Plan, y de una forma ágil y sin los problemas que se han ido encontrando otras ciudades para sacar adelante sus proyectos, como está pasando o ha pasado con San Fernando, El Puerto o Chiclana, ya es una noticia de especial relevancia. Aunque para muchos pueda parecer un ladrillo de normas, planos e intenciones políticas, es el documento por el cual, si se cumple, se regirá el desarrollo del Cádiz de la próxima década.

Es el documento sobre el que se pintan los centros sociales y deportivos que vamos a tener, los parques que se van a construir, las viviendas que se van a levantar; el documento que debe poner los mecanismos para hacer una ciudad más accesible (el carril-bici o el tranvía) y más ecológica (una apuesta por el uso ciudadano del parque natural de la Bahía); el documento que fija el grado de respeto a nuestro patrimonio y que se fija en espacios de futuro desarrollo: ahí está el puerto, la integración de algunos de sus muelles en la ciudad, la conversión del Reina Sofía en un suelo dedicado al mar, sí, pero también al turismo, al ocio, a la cultura; es, en definitiva, un documento que, a modo de programa político, nos marca como deberá de ser el Cádiz de 2020, cuando concluya su plazo oficial de vigencia, aunque siempre se alarga unos cuantos años más. Todo, eso sí, si se cumple al cien por cien sus contenidos.

Y entre ellos está el objeto principal de esta crónica, la gran apuesta municipal nacida en 2011 y que deberá de comenzar su firme desarrollo (ya se están dando los primeros pasos) a lo largo de 2012.

Hablamos del polígono exterior.

"Cádiz va a ser ejemplo en España de la reutilización de espacios, reutilizando al máximo los recursos públicos". Así se expresaba en julio de este año la alcaldesa, Teófila Martínez, durante una visita a la, entonces, recién estrenada oficina que se está haciendo cargo de la gestión de este proyecto. Y es que para la alcaldesa, y también presidenta del Consorcio, la operación a realizar en el polígono exterior es una de sus proyectos mimados. Lo 'vende' y habla de él como en su día hizo con el soterramiento de la vía férrea, o más tarde con todo lo relacionado con el Bicentenario de la Constitución de 1812. Al fin y al cabo tiene más que claro el potencial de esta operación si se logra terminar en tiempo y forma.

Tiempo y forma. Dos objetivos ciertamente complicados de cumplir. El de tiempo, porque la misma alcaldesa confía en que toda la operación esté lista en el plazo de siete u ocho año, algo a priori complicado pues las inversiones públicas y privadas están casi congeladas por culpa de la más profunda crisis económica del último siglo; y la forma, porque es un proceso que necesita del acuerdo de propietarios privados, muchos de ellos con intereses ajenos a la ciudad y sin ganas de meterse en cambios, y porque obliga a un plan de realojo que supone mover de sitio a decenas de pequeñas empresas y talleres, entre ellos el propio bar de José María Aparicio.

Lo cierto es que las cifras son elocuentes y contundentes: se actúa sobre una extensión de 324.670 metros cuadrados que una vez reestructurada supondría unos 700.000 metros cuadrados de suelo disponible; al final de la actuación se espera haber creado 5.000 puestos de trabajo; la inversión a realizar rondará los 600 millones de euros, para lo que se espera el decidido apoyo del Gobierno central.

Tantas cifras tienen como objetivo convertir este suelo en el gran escaparate económica de la provincia. No se descubre nada cuando se afirma que Cádiz, con apenas doce kilómetros cuadrados de extensión, no tiene suelo para dar cabida a grandes industrias, pero sí está preparada, y más cuando se remodele este polígono, para convertirse en la sede de las oficinas centrales de estas empresas y en puntos de venta para el público en general. Todo se completaría con viales más amplios, zonas verdes, nuevos accesos e incluso pequeños hoteles y viviendas. Y, conectado con el día a día de la ciudad: el Centro Metropolitano de Espectáculos. Sí, lo que antaño dio por llamarse 'plaza multiusos' y que tantos diseños ha tenido en los últimos quince años. Se levantará en el solar de Navalips y es, tanto para el Ayuntamiento como para el Consorcio, "una de la prioridades" en el plan de reodenación del polígono.

Aquí, en esta remodelación entraría El Flequi-2. Tal vez con la precaución que supone confiar en las promesas de los políticos, José María Aparicio sentencia: "Ni me lo pienso, ni me lo planteo". Sí está bien informado del proyecto, de la necesidad de ser realojado para cuando le toque y del buen futuro que puede tener si las cosas se hacen tal y como se anuncian.

Las administraciones se unen a la crisis en la vivienda

Una reflexión llena de preocupación que este diario publicaba en su edición del 13 de noviembre. Eran palabras de Francisco Sánchez, vecino de las casas bajas del polígono de San Juan Bautista. Uno de los últimos vecinos pues su vivienda, como otras cuantas que aún siguen en pie como ejemplo de las viejas casas de extramuros levantadas hace más de un siglo, está a la espera de ser demolida para completar la urbanización iniciada hace dos décadas y que aún sigue inconclusa.

En Francisco y sus vecinos se unen la realidad, cruda y dura, del problema de la vivienda en Cádiz, un problema eterno, estrechamente relacionado con el propio devenir de la capital, de su escaso suelo y de la escasa capacidad adquisitiva de sus vecinos. Casas antiguas y masificadas, falta de nuevas promociones de pisos de protección oficial y, también, de rentas medias y altas, bloques a medio construir paralizados por la crisis del sector...

Francisco vive en un barrio donde se mantienen en pie viejas viviendas rodeadas de casas abandonadas y convertidas en auténticos vertederos urbanos; vive también junto a la que era una de las grandes promociones de pisos en manos de la iniciativa privada, a medio construir y paralizada un año ya por problemas de financiación, en lo que se da por llamar 'los Chinchorros'. Claro que no se debería de equiparar los problemas de esta promoción con otras que han ido saliendo a la luz en estos meses, como la macropromoción de Seseña, levantada por 'el pocero', una ciudad fantasma con casi todos los pisos sin vender. Aquí, en los Chinchorros casi todo se había vendido porque se puso en marcha en los buenos tiempos, aquellos en los que los bancos te pagaban la casa sin problemas, y con precios más que asequibles.

Hace más de un año que la obra está paralizada, tras otros parones intermitentes. Sin embargo no ha sido hasta este 2011 cuando los vecinos han salido a la calle. ¡Ya han esperado!, sobre todo cuando más de uno vivía, y vive, situaciones desesperadas. Y adelanto para el 2012: desde hace unas semanas tampoco hay obras en las casitas bajas. La promoción, allí, también está parada.

Si una parte de la iniciativa privada, (otras sí cumplen sus compromisos), tiene dificultades para afrontar inversiones, las instituciones públicas tampoco se han visto libre del recorte en las inversiones en materia de vivienda. En 2012 decían que iba a estar eliminada la infravivienda en el casco antiguo y rehabilitado todo el casco antiguo. Sin embargo este 2011 la Junta ha cerrado el grifo incluso a operaciones de menor calado, aunque haya disfrazado el recorte anunciando inversiones limitadas a espacios comunes de las fincas. Desde San Juan de Dios, por su parte, cada vez se alarga más el tiempo entre entrega y entrega de nuevas promociones a la vez que crecen los jaramagos en los solares públicos que tienen pendiente la construcción de nuevos bloques.

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