Cádiz

Caen las últimas casitas bajas de Cádiz, tras 75 años de provisionalidad

El solar, pendiente de limpieza tras el derribo de las últimas casitas bajas.

El solar, pendiente de limpieza tras el derribo de las últimas casitas bajas. / Miguel Gómez

Han caído las últimas casitas bajas de San Severiano, en Cádiz. Tenían un carácter de provisionalidad para atender con urgencia a las familias que habían perdido su vivienda en la Explosión de 1947, y acabaron por asentarse en la imagen urbana durante décadas. Esta semana, tras un requerimiento de seguridad de la concejalía de Urbanismo, se ha procedido a derribar las últimas que estaban en pie, ya sin habitar pero con el riesgo de ser ocupadas por sin techos, a pesar de su estado ruinoso.

La operación de derribo pone fin a una parte de la historia urbana de la ciudad, donde la provisionalidad era la norma imperante. Que se hayan tardado 75 años en eliminarla indica mucho de la lentitud con la que evoluciona en algunos aspectos esta ciudad.

Y más si tenemos en cuenta que las casitas bajas, cincuenta en total, se levantaron en 1948 a pie de la vía del tren, en la zona donde existía una depresión en el terreno que se salvaba con el histórico puente de San Severiano. En las primeras imágenes de estas casas, todas de tamaño muy pequeño, se ve el terraplén que daba a la vía del tren, hasta que se construyó un muro de protección.

El soterramiento de la vía férrea con el cambio de siglo situó en este suelo en un lugar especialmente jugoso para su desarrollo inmobiliario.

Esta operación, sin embargo, chocó con diversos problemas económicos. Aunque se construyó un edificio de nueva planta, con 45 viviendas, en la zona más cercana al barrio de San Severiano, quedó por urbanizar una parcela de gran tamaño, que aún hoy sigue vacía y funcionando como un aparcamiento en precario.

En esta zona se proyectó, por parte de la misma promotora Nueva Avenida, un rascacielos de 36 plantas, que sería el edificio residencial de más altura de toda la provincia.

El proyecto incluía seis plantas destinada a uso hotelero, con un mirador acristalado en la última planta. El resto se destinaba a 120 viviendas de renta libre.

El Ayuntamiento no autorizó este proyecto al superar el límite de altura de 20 plantas.

Desde entonces, la parcela ha estado abandonada, con tramos muy descuidados y, salvo sorpresa, no hay una previsión de que a corto o medio plazo su situación vaya a cambiar.

El problema para su desarrollo urbanístico es que este terreno tiene a varios propietarios privados, además de un porcentaje de suelo en manos del Ayuntamiento a través de Procasa.

Hace ya meses la inmobiliaria Grupo Abu, que está construyendo un exitoso complejo residencial frente a este suelo, ya estudió su viabilidad, optando por no pujar por este problema de la propiedad. Y eso que es un suelo a pie de un apeadero ferroviario, cerca de la principal avenida de la ciudad, a escasos metros de El Corte Inglés y del puente de la Constitución.

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