En Cádiz, como en casa

Inmigración Foráneos en la ciudad

En la capital gaditana viven más de 2.000 extranjeros · La mayoría son ciudadanos marroquíes, bolivianos y chinos, según el padrón municipal

Li Ying, en el restaurante China Town que regenta junto con su marido.
Li Ying, en el restaurante China Town que regenta junto con su marido.
Pilar Hernández Mateo / Cádiz

08 de marzo 2011 - 01:00

Cádiz es una ciudad cosmopolita. Con los gaditanos conviven personas de numerosos países. Según los últimos datos del padrón municipal, en enero de 2010 había censados en la capital gaditana un total de 2.139 personas extranjeras de más de 70 naciones diferentes. La cifra ha aumentado respecto a 2009, cuando había censados 1.863 extranjeros.

De ellos, los más numerosos son los marroquíes. En el padrón municipal hay registrados en 2010 un total de 274 ciudadanos de ese país, 45 más que en 2009. En segundo lugar están los bolivianos, con 191 inscritos, y en tercero, los chinos, con 173. Después de los marroquíes, el número de ciudadanos del país oriental es el que más ha aumentado en los últimos años. En 2009 estaban en cuarto lugar, después de Francia, con 130 empadronados.

Li Ying es una de las ciudadanas chinas empadronadas en Cádiz. Se vino de su país con sólo 12 años, en 1992, junto con sus padres y hermano. Primero vivió en Córdoba y luego en Sanlúcar hasta 2003, año que se vino a la capital gaditana. "Vimos en un anuncio que se traspasaba este restaurante y como me quería casar, lo cogimos y nos vinimos aquí", comenta en un perfecto español con una mezcla de acento chino y gaditano.

Ahora, regenta junto con su marido el restaurante China Town, en la calle Alonso Cano. También trabaja de vez en cuando como traductora en los juzgados o en la Policía, "donde me llamen, porque hay que buscar las papas donde sea", comenta.

Li Ying ha adquirido nacionalidad española, igual que su marido y sus tres hijas, de entre 5 años y 18 meses, nacidas en el Hospital Puerta del Mar.

Ella está totalmente integrada en Cádiz. Dice que se relaciona poco con otros chinos. La mayoría de sus amigos son de Sanlúcar, donde estudió. Pero también ha hecho algunos aquí, en la capital. "Los chinos son un poco recelosos, quizás porque te ven como competencia, pero cuando nos conocemos nos ayudamos mucho, quizás más que la gente de aquí".

Su familia procede de la provincia de Zhe Jiang, "como casi todos los chinos que están en España. De cada región emigramos a un país, porque vamos donde conoces a alguien. Sabes que allí tienes donde alojarte, comida y puedes buscar trabajo".

Asegura que no echa de menos su país porque ya no tiene a nadie allí. De hecho, no ha vuelto desde que se fue.

Rachida es de Marruecos y lleva cinco años en Cádiz. Vino porque su padre había trabajado aquí, tenía grandes amigos y quería que su hija se viniese. Estos amigos les ayudaron a poner en regla la documentación y durante un tiempo, vivió con ellos "como una hija más", pero hace dos años se casó y se independizó. Ahora tiene una hija de tres meses nacida en Cádiz.

Cuenta que aquí está muy bien. Su marido apunta que están mejor que en su país. Pero ella dice que estarían mejor si él pudiese encontrar trabajo. Rachida es empleada del hogar y con su sueldo no llegan a final de mes. Reciben una ayuda del Ayuntamiento para poder pagar el alquiler del piso y en la parroquia del Carmen colaboran algunos meses con la factura de la luz, el agua o con la comida.

Para los gaditanos sólo tiene buenas palabras. "La gente de Cádiz es mejor que la de otros sitios de España en los que hemos estado. Los gaditanos son muy acogedores", traducen entre el marido y el amigo gaditano. Y es que a Rachida el idioma le está costando mucho. De hecho, en el parto de su hija estuvo acompañada por una amiga de aquí que le iba traduciendo.

De soltera iba a menudo a su país, pero ahora sólo una vez al año. Para estar informada de todo lo que allí ocurre, en casa suelen ver cadenas de televisión árabes.

Wendy también está muy integrada en la ciudad. Es boliviana y lleva cinco años en Cádiz. Vive en la Viña con su hija y trabaja cuidando a una persona mayor. "Me vine buscando un futuro mejor, sobre todo para mi hija", expresa. Parece que lo está encontrando. Su hija, que tiene ya 14 años, se ha adaptado muy bien al colegio y también acude al Conservatorio. Y ella está haciendo cosas que no pudo hacer en su país: "Fui madre muy joven y tuve que dejar de estudiar. Aquí he terminado la ESO, he sacado el Graduado y me he presentado a las pruebas libres de Formación Profesional". Su idea es sacar la carrera de Auxiliar de Enfermería.

"No me arrepiento de haber venido, sobre todo porque ha mejorado la calidad de vida de mi hija", declara.

Wendy se relaciona con muchos latinoamericanos, pero también con españoles. En la Asociación Amazonas y el Centro Socio Cultural Tierra de Todos ha conocido a mucha gente y allí ha hecho cursos enfocados a encontrar trabajo. Sostiene que aquí "no se integra el que no quiere", porque "Cádiz es una ciudad muy abierta".

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