Zona Franca de Cádiz Aniversario con fantasma incluido

  • Los participantes en el coloquio sobre el 20 aniversario del Servicio de Documentación de Andalucía sacaron a relucir la existencia del espíritu de una niña pequeña que se pasea por los pasillos de la antigua sede de la entidad

Uno de los pasillos de la actual sede del SDA de Zona Franca Uno de los pasillos de la actual sede del SDA de Zona Franca

Uno de los pasillos de la actual sede del SDA de Zona Franca

El acto organizado por Zona Franca con motivo del aniversario resultó muy emotivo, sobre todo para los que, como María José Brea, coordinadora en Cádiz del Servicio de Documentación de Andalucía (SDA), llevan metidos en el ajo desde el nacimiento de este servicio que ha conseguido hacerse un importante hueco entre las empresas y administraciones de la provincia. Pero también fue un día para recordar. Lo mismo sacaron a la luz esa Ford Transit en la que allá por 1999 se paseaban por la ciudad para ir dando a conocer a los gaditanos su marca y su logo. Pero más sorprendió el rescate del recuerdo de un fantasma, de un espíritu, el de una niña que, con una gallina en la manos, se pasea de vez en cuando entre los pasillos del SDA. María José Brea lo recuerda con más cariño que terror y relata a este ‘Diario’ que la historia del fantasma cumple ahora también sus 20 años. En aquel entonces la sede del servicio se encontraba tambíen en el recinto interior de Zona Franca pero en unas naves muy oscuras“que nada tienen que ver con las de ahora”. Un trabajador ahora ya jubilado decía escuchar ruidos extraños, ver sombras misteriosas y sufrir algún que otro apagón sin sentido. “Las luces no tenían detectores de presencia y, a veces, llegar hasta el interruptor se convertía en un trayecto rodeado de un cierto halo de misterio”, rememora María José. El citado trabajador ya jubilado llegó finalmente a comentar que sentía una extraña presencia, una sensación que pronto se contagió al resto de trabajadores. Brea recuerda que entre los cientos de carpetas con archivos había muchos expedientes sanitarios de personas ya fallecidas. Pero un día, de modo accidental y, al parecer, sin demasiado sentido, una de estas carpetas cayó del estante y dejó entrever la foto de una misteriosa niña con una gallina en la mano. Los trabajadores del SDA no tardaron en asentar la idea de que esa era la niña que cada noche se paseaba, gallina en mano, y posiblemente se pasea entre los miles de documentos y decenas de pasillos del histórico SDA.

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