Cádiz

Agradecimiento al investigador

  • El médico gaditano Salvador Pascual, artífice del Centro de Cirugía de Mínima Invasión de Cáceres, es reconocido por esta ciudad como hijo adoptivo

"Es como un regreso al seno materno". Hijo y nieto de cacereñas, el cirujano gaditano Salvador Pascual, uno de los más prestigiosos investigadores mundiales en el campo de la cirugía de mínima invasión, regresó a sus orígenes para recoger el agradecimiento de la ciudad de Cáceres en forma de nombramiento de hijo adoptivo. Porque Cáceres no le debe poco, como reseñó la alcaldesa de la ciudad, Elena Nevado. Salvador Pascual, jefe de cirugía del hospital de El Puerto Santa María de El Puerto, es, desde 1991, mecenas de un centro neurálgico en la medicina moderna, el CCMI (Centro de Cirugía de Mïnima Invasión), un ejemplo de excelencia en la ciencia que tiene, junto al nombre de Salvador Pascual, otros dos nombres que han hecho posible este ejemplo nacional de I+D+i: el catedrático Jesús Usón y el ex presidente de la Junta de Extremadura, Juan Carlos Rodríguez Ibarra. Ambos estuvieron en el acto de reconocimiento a Salvador Pascual, el pasado lunes, en el palacio provincial de Cáceres, donde también se nombró como hijo predilecto al alcalde que impulsó la elección por la Unesco de esta ciudad como Patrimonio de la Humanidad, Juan Ángel Iglesias Marcelo.

Pascual pronunció un emotivo discurso de agradecimiento en el que relató cómo se había gestado el CCMI: "Vine porque ustedes me trajeron, me ilusionaron y me dieron la oportunidad de participar en el proyecto más ambicioso y cabal que hasta ahora se haya llevado a cabo en España para el desarrollo, la investigación y la docencia de la cirugía en general y de la cirugía de mínima invasión en particular. Cuando en 1991 conocí al profesor Jesús Usón Gargallo rápidamente tuvimos una comunicación fluida e intensa. Su proyecto era y sigue siendo el más innovador y generoso hacia la cirugía española e internacional. Sin ser de ideas socialistas, se ganó la confianza del entonces presidente de la Junta de Extremadura , Juan Carlos Rodriguez Ibarra, que apoyó desde el primer momento la creación del CCCMI".

No se equivocó Salvador Pascual. El CCMI es hoy el centro de investigación y docencia más productivo de España, que ha posibilitado el pasado ejercicio la concesión de 16 becas por un importe de 540.000 euros. "Han conseguido que empresas de todo el mundo vengan a realizar trabajos en el CCMI, que gobiernos de varios países vengan a intentar copiar, que instituciones internacionales se interesen por la labor del centro y posibles colaboraciones. Han conseguido que Israel, el país con más empresas tecnológicas y con más patentes del mundo, sólo por debajo de Estados Unidos, traiga sus ensayos Pre-Clínicos a desarrollarlos al CCMI, labor que se ha podido realizar gracias a la embajada de Israel en España y de emprendedores israelíes como Roni Shabat, Lior Bentsur y Samuel Galrón".

En sus palabras tuvo un momento para hablar de Cáceres y de la gran pregunta: ¿por qué un centro de alta tecnología de relevancia mundial en una ciudad mediana, por qué no en una gran capital mundial? Esta respuesta para Salvador Pascual es innegociable: "Muchos gurús del futuro dicen que la riqueza se concentrará en las grandes ciudades. Se equivocan. Cuando algunos preguntan que por qué el CCMI está en Cáceres y no en Madrid, Barcelona, Sevilla o Valencia la respuesta es que está donde tiene que estar. Cáceres es el enclave perfecto. Para estudiar e investigar se necesitan unas condiciones especiales de paz y sosiego, de silencio casi monacal, y esas condiciones las reúne Cáceres y no las otras ciudades que he mencionado. Trabajas durante el día en el CCMI, que es precioso, y a la tarde reposas en esta ciudad de una paz y belleza singular".

Desde su despacho en el CCMI en Cáceres, Salvador Pascual hace balance de la jornada del lunes y muestra su satisfacción "por la adopción. Es algo muy especial". Afirma que "soy gaditano, igual que mi padre era murciano, mi madre cacereña y mi mujer santanderina. Y, siendo gaditano, también me siento cacereño y parisino porque son dos ciudades donde me he formado y he crecido. Soy de los que piensan que uno es de donde trabaja y se siente cómodo, uno es de aquel lugar en el que se siente feliz. Yo me siento feliz en Cádiz y en Cáceres, y en París... yo soy de muchos sitios".

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios