Academias en un verano de crisis

Los centros de apoyo al estudio ven como el número de alumnos se reduce en los últimos tiempos La demanda de idiomas, sin embargo, aumenta en época de creciente desempleo

Alumnos asistiendo a una clase en el centro educativo y cultural Heracles.
Alumnos asistiendo a una clase en el centro educativo y cultural Heracles.
Miguel Aguilar Cádiz

21 de agosto 2013 - 01:00

El verano es tradicionalmente época de descanso. Tanto para trabajadores como estudiantes que, una vez finalizados sus exámenes, se enfrentan a tres meses en los que los libros quedan temporalmente aparcados hasta el mes de septiembre. Sin embargo, esto no es una regla general. Muchos son los que tienen que cambiar las horas de playa por las de estudio con el fin de aprobar en septiembre esa asignatura que se atragantó durante el curso lectivo. Para ellos, las academias ofrecen la ayuda necesaria.

Aunque las academias de verano han sido tradicionalmente un lugar de peregrinaje para los alumnos suspensos durante los días de calor, la crisis económica, como parece suceder con casi todo, está cambiando su razón de ser. Hoy día, cada vez son menos los alumnos que pueden pagar un sobrecoste por su educación, intentando aprobar esas asignaturas en soledad. Además, la dificultad del mercado de trabajo y la creciente competencia provoca que cada vez sean más los que usan el verano como una oportunidad para aumentar su curriculum o perfeccionar algún idioma que le haga aumentar sus posibilidades en el futuro.

Muchas academias han notado los efectos de la crisis en el descenso de alumnos. Así lo reconocen desde Acacias, dónde antes recibían a más alumnos. A ello se le une que tuvieron que bajar las tarifas para poder seguir siendo competitivos. Algo que también ha experimentado Juan Manuel López, director del centro educativo y cultural Heracles. "En el último año hemos sufrido un descenso del 25% aproximadamente". Una de las prácticas más habituales entre los padres de los alumnos es, según comenta, apuntar a sus hijos tan sólo el último mes antes de los exámenes en lugar del verano entero, como era habitual.

Explica también que normalmente el alumno de verano no coincide con el de invierno. "Suelen venir solo para aprobar alguna asignatura y ya está". Una vez que lo consiguen, no vuelven a buscar apoyo docente durante el curso. "Los padres intentan que sea solo en verano, y que en invierno lo aprueben por su cuenta para intentar ahorrarse la academia", comenta.

Las academias de idiomas, sin embargo, están viviendo la otra cara de la crisis. El alto nivel de desempleo y las dificultades para encontrar trabajo en un mercado cada vez más competitivo están provocando que el conocimiento de idiomas se vuelva prioritario para la gran mayoría de la sociedad, además de un posible primer paso hacia un futuro trabajo fuera de nuestras fronteras.

Por ello, cada vez son más los que utilizan el verano como una oportunidad para ampliar y mejorar esta parte de su curriculum.

El inglés se ha convertido en un elemento indispensable en el actual marco laboral, por lo que son muchos los que buscan un nivel alto con el que poder diferenciarse. "Vienen muchas personas desempleadas para mejorar actualizarse", comentan desde Active Language.

Otro de los perfiles principales de alumnos de verano son los estudiantes universitarios que necesitan acreditar el título de B1 para poder obtener su graduado."Vienen muchos desesperados por sacárselo lo antes posible", comenta Simon Pearlman director de la academia. Intentan, así, evitar tener que compaginarlo con el curso lectivo.

Pese a la importancia del inglés, en los últimos tiempos ha aumentado el interés por una segunda lengua, en especial por el alemán.

Muchos ven en el conocimiento de este idioma un posible puente hacia un trabajo en el país germánico. Academia Acacias, al igual que hizo con el B1, se está planteando incluirlo en su oferta, al igual que otras muchas.

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