Paseaba apuraíllo. Por Fernando Santiago
PASEABA APURAÍLLO
En 1984 Los Llaveros Solitarios cantaban uno de los mejores pasodobles de los últimos 50 años gracias a Paco Rosado, que no tiene estrella ni fundación pero es uno de los grandes. Hoy ese pasodoble no se podría cantar. Para empezar en la plaza de Las Flores solo queda un puesto, así que es complicado que “la rosa fresca del día le irá guiando con mil amores”, entre otras cosas porque al empezar Compañía han puesto una tienda de turrón para turistas donde se hace piñonate que oculta cualquier otro olor. Se siguen haciendo churros, afortunadamente, hasta que llegue alguna franquicia que se haga cargo de los puestos, en cuanto uno coge “calle abajito de la Libertad” ya todo es olor a meados de perros a cualquier hora del día o de la noche, y si estamos en carnaval o en fin de semana, a las mascotas se le añaden los meados del animal que conocemos por Homo Sapiens que cuyo comportamiento es mucho peor que el de cualquier otro animal. No se vaya usted a creer que en la Cruz Verde huele a carnaval ni va usted a perder el sentío , de lo que sí estoy seguro es de que en La Viña no se huelen las escolleras, salvo que haya alguna tormenta que llegue a Cádiz desde el sur y se pueda oler a mar, cualquiera con nombre como se ha impuesto según la costumbre de los huracanes caribeños. En Semana Santa solo huele a azahar en la plaza de San Francisco , pero el incienso inunda las calles, es lo único bueno que tienen los capillitas, aunque ya no lo compren traído de Omán como fue tradición. En La Alameda, uno de los lugares más hermosos de Cádiz, huele a meados de diversos seres vivos, mascotas o Sapiens, que tanto da, con el suelo lleno de pringue por mucha propaganda que haga el Equipo de Gobierno. Los fines de semana en la punta huele a los detritus de los licores que allí deja la chavalería . Hay lugares que conservan su olor de toda la vida, si uno llega a Zanzíbar, nada más bajar del avión ya huele a clavo, en Londres o en Ciudad del Cabo huele a curry herencia de los hindúes , en Nápoles al orégano de las pizzas, en Bergen a pescado, en Buenos Aires y Montevideo a carne asada o a mate, en Ciudad de México a chile picante o a tortitas de maíz, en Nueva York a perritos calientes o a bagels que venden por las calles, en Barranquilla o en Caracas huele a arepas de los puestos ambuantes, en Lima a los anticuchos callejeros, en La Habana al gasóleo mal refinado, Marrakesh a pinchitos, Israel. Líbano a Humos, Estambul a Shawarma, en la costa Malabar a gengibre y cardamomo, en Ushuaia a cordero asado. En Cádiz ya solo huele a meados, no hay pasodoble que cambie eso,no nos queda ni el olor a pescao frito.
Fernando Santiago
También te puede interesar
Lo último