La mar de placas
No tengo nada en contra de que se pongan todo tipo de placas en las fachadas de la ciudad que recuerden a cualquier persona. Lo que me parece un disparate es que se haga sin orden ni concierto. Lo primero es que las placas tengan un diseño normalizado: las hay de mármol, de plástico, unas tienen una foto, algunas grandes y otras pequeñas. Luego está quién merece la placa. Aquí un gachó tiene como afición promover la colocación de placas a autores de carnaval y nadie dice ni pío, lo que diga esa persona, con toda la buena voluntad del mundo. Da igual si el autor en cuestión es bueno o malo, si ha sido un delincuente o una bellísima persona. Todo sea por el buenismo.
También te puede interesar
Lo último