Vía Augusta
Alberto Grimaldi
Ayesa como síntoma
NO se sabe muy bien qué quiso decir la alcaldesa de Cádiz con su ya famosa frase "hay quien pide ayuda social para comer y tiene Twitter", que pretendía ser crítica para esos necesitados que se permiten opinar y que ha terminado siendo lo que tenía que ser: demostración de ciertas maneras de pensar. No se sabe si ponía en solfa que gente en apuros económicos se gaste dinero en el supuesto lujo de tener internet, o si le parece mal que las personas en una situación desesperada se crean con derecho a opinar en contra de la regidora, o que simplemente el pueblo use los medios que considere oportunos, dentro de su hermosa libertad, gratuita y universal, para expresar su opinión. No se sabe muy bien, o al menos yo no alcanzo a entender las intenciones de Teófila, pero todas las sospechas legítimas apuntan en direcciones muy poco agradables y, permítaseme decirlo, poco democráticas.
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