Andalucía

Críticos y ex dirigentes de UGT-A se conjuran contra la cúpula del sindicato

  • Exigen la dimisión de toda la Ejecutiva, la constitución de una gestora y la convocatoria de un congreso extraordinario

Una ola crítica que quiere limpiar todo a su paso se ha levantado en el seno de UGT Andalucía. El escándalo que ha sacudido al sindicato ha hecho brotar un movimiento disidente interno al que la dimisión del secretario general, Francisco Fernández Sevilla, le parece insuficiente si lo que se pretende es la regeneración de una organización que pasa por su peor momento.

Mientras la dirección intenta mantenerse sobre los restos del naufragio tras la marcha de Fernández Sevilla, promoviendo entre las organizaciones sectoriales y territoriales una estrategia que concluya con un acuerdo "de consenso" que avale al candidato a la secretaría general, los críticos, a los que se han sumado ex dirigentes ugetistas, optan por un borrón y cuenta nueva para el que es necesario, como primer paso, la dimisión en bloque de toda la Comisión Ejecutiva. No es suficiente la marcha en solitario de Fernández Sevilla, tras él deben enfilar la salida todos los que le han acompañado en la cúpula del sindicato desde mayo hasta la semana pasada.

Esta es la primera medida para "una regeneración" de la central, que "se tiene que abrir y ser clara y transparente", dijo a Europa Press el ex secretario de Formación de UGT-A. En sus exigencias, Domínguez -que en el congreso de mayo pasado promovió sin éxito la formación de una candidatura alternativa a la de la corriente oficial liderada por Fernández Sevilla- incluye la elaboración de una auditoría externa y que se revisen las cuentas con la Junta, "se investigue y se tomen decisiones, caiga quien caiga".

Alineado a la corriente crítica, Domínguez agregó que "no puede ser que un secretario general esté durante 15 años en un poder, pues entonces éste se convierte en nepotismo, como así ocurría. No se debe confundir el sindicato UGT con seis o siete chorizos o sinvergüenzas", recalcó el ex dirigente ugetista.

Por su parte, la ex secretaria de la Mujer Ana Pérez Luna aseguró que le están llegando por vía interna y particular diversas corrientes "que piden la dimisión de la Ejecutiva para hacer una gestora que convoque otro congreso, de carácter extraordinario". Pérez Luna, también partidaria de una regeneración del sindicato, explicó que "deben dimitir cuatro miembros para formarse una gestora y a partir de ahí se tendría que convocar el congreso". A juicio de Pérez Luna, la gestora "tendría un tiempo para analizar lo que está pasando y tendría posteriormente otro período para convocar el congreso extraordinario".

Mientras, al otro lado, la guardia que ha quedado al frente del sindicato, con el secretario de Organización, Manuel Ferrer, como cabeza visible, intenta dar el marchamo "de consenso" a un candidato a ocupar la vacante dejada por Fernández Sevilla. Mientras los críticos postulan que el nuevo secretario general sólo puede salir legitimado de un congreso extraordinario, los oficialistas creen que puede llegarse al acuerdo en el comité regional extraordinario convocado para el 9 de enero.

La cúpula ugetista celebró ayer un consejo regional. Fue "rápido y tranquilo", según algunas fuentes, y en él no se dio cuenta de ninguna dimisión más. Lo que persigue la dirección del sindicato, ahora, es extender sus tesis entre las organizaciones sectoriales y territoriales del partido para recabar el mayor apoyo posible: se trata de dar con el nombre de alguien que el próximo 9 de enero reciba la bendición del comité extraordinario. "Todo el mundo hará un exfuerzo para llegar a un acuerdo positivo" en esa fecha, comentaron fuentes asistentes al consejo.

Ese día, clave para UGT-A, o bien se formaría una gestora o bien se mantendría la actual Comisión Ejecutiva. La actual prefiere esto último, y para ello ha puesto a trabajar a la maquinaria -eso sí, renqueante- que aún tiene a su disposición. Los críticos creen que está obsoleta.

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