Dos testigos atribuyen a sor María la gestión de las adopciones
Se reanuda el caso por el supuesto robo de bebés en una clínica pública de Madrid
Dos testigos confirmaron ayer ante el juez que investiga el presunto robo de una niña en la Clínica Santa Cristina de Madrid en 1982 que la responsable de tramitar las adopciones era María Gómez Valbuena, conocida como sor María.
Ante el juez Adolfo Carretero, comparecieron la neonatóloga María del Sol Jesús Martín Romero, la responsable de administración de la Clínica Santa Cristina, María Antonia García Alonso, y la ginecóloga María Teresa Freire, que era médico residente en el momento de los hechos.
Carretero mantiene imputada a la religiosa por los delitos de detención ilegal y falsedad en documento público, tras la denuncia presentada por María Luisa Torres, que la acusa de haberle arrebatado a su hija recién nacida.
Dos testigos confirmaron que la responsable de tramitar los expedientes de adopción era sor María, a quien algunos describen como una persona "con un carácter seco y adusto" y otros "con un carácter afable", según fuentes jurídicas. Estas testigos señalaron que, de haber sucedido los hechos de la denuncia, no tienen ninguna explicación lógica para lo ocurrido ni en el protocolo del hospital, ni en la forma de actuar del centro y no conocen o no se acuerdan del caso de María Luisa Torres.
A las puertas de los juzgados se reunió un grupo de madres de la asociación Sos Bebés Robados Madrid con carteles con "corazones rotos" para pedir a la justicia que aclare dónde están sus hijos.
La responsable de administración de la Clínica Santa Cristina en 1982, María Antonia García Alonso, al ser preguntada por los periodistas si presenció algún caso de robo de niños, señaló que "por supuesto, nunca. ¿Cómo van a robar niños?".
Por su parte, María Teresa Freire señaló que en este centro público "no había secretos, no había escondrijos, era todo muy sabido y muy visto". Al ser preguntada si conocía a "sor María", Freire ha resaltado: "no puedo contar ninguna experiencia con ella. No era muy amiga de hablar con residentes. Ella iba a lo suyo, a hacer su labor de asistente social con la gente humilde".
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