Escapadas

De uno y otro circo preocupa el efecto post traumático

La semana pasada fue rara. Previsible pero rara. Previsible porque forma parte de una inveterada costumbre que, de vez en cuando, los animales se escapen de los circos y acaparen las portadas de los periódicos. Rara porque lo que ya es bastante más difícil es que coincidan en la escapada dos circos distintos, eso ya es rarito de verdad. Pero ha pasado.

Los elefantes del Circo Gottani paseaban por una carretera de Albacete tras un accidente. Mientras en el circo secesionista, Puigdemont, en una nueva acrobacia y tras cruzar por el aro de fuego de Alemania, se escapaba de una domadora exquisita, experta en hacer girar tres platos a la vez, que es a lo que muchas más veces de la cuenta se enfrentan los jueces.

Ambas caravanas, la del Circo Gottani y la catalana han detenido su ruta, gozando los ejemplares cautivos de este vuelco inesperado que le ha brindado el destino mientras niños y mayores, señoras y señores, ladies and gentlemen, mesdames et messieurs… asistimos atónitos a este espectáculo gratis. Del Circo Gottani, un elefante murió al instante y otros quedaron magullados y en manos de la Guardia Civil que no sabía muy bien qué hacer con ellos, si leerles los derechos o llamar al veterinario. Entretanto, la mujer del domador se abrazaba a la trompa del elefante inerte con un llanto desconsolado.

En el otro circo, el catalán, el más nuestro, aún no hay bajas. Hay unos especímenes escapados a los que les va de momento de maravilla y otros enjaulados bajo un juez domador de cuya habilidad depende la vida del propio circo. Muy complicado con la que está cayendo sobre el aventurado y anacrónico mundo circense. De uno y otro circo lo que más preocupa es el efecto post traumático.

Al parecer los elefantes son animales cuya principal defensa es la huida. Para los nacionalistas echo en falta a Rodríguez de la Fuente porque no tienen un comportamiento claro. Unos huyen y otros no, unos se crecen y otros viven las consecuencias de los actos de otros. No parece que sean gregarios aunque algunos especímenes quieren imponerse no sé si con violencia como niega la jueza alemana, pero, desde luego a la bravas teniendo atemorizada a toda la población y en grave peligro nuestro ecosistema. A ver si los animalistas me ayudan a entenderlo. Estoy dispuesta a unirme a ellos en su batalla por la prohibición en el territorio nacional de los circos con animales. ¿Alguien se suma para que no haya fieras?

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