Un portuense en Madrid

José Antonio Ortega Romero

De vuelta

Qué gusto da volver, emprender el camino de vuelta a casa. Ese camino que miles de portuenses conocen tan bien. Los más de 500 kilómetros y tres horas y media de tren que separan El Puerto y Madrid. Dos mundos diferentes. El contraste del vertiginoso ritmo al montarse en la estación de Atocha. La humedad del Guadalete al bajarse en El Puerto. Los luminosos de restaurantes de comida rápida en Madrid. El azulejo añejo de la antigua estación que anuncia la llegada al paraíso. Un tren que aplaca la nostalgia del que echa de menos su tierra. Un tren que lleva al mundo de las oportunidades profesionales y te aleja de la calidez de casa.

Siempre un viaje de ida y vuelta. La pena del que obligaron a irse para poder vivir. El tren más rentable del mapa ferroviario llena sus vagones cada día a costa del que busca la mínima excusa para volver. Un tren abarrotado en cualquier fecha. Más de 766.000 viajeros al año. Tan rentable es que Renfe pondrá cinco trenes más en cada sentido a partir de abril. Y más que podrían seguir ampliando, ya que es difícil conseguir billetes para un fin de semana o fechas señaladas. Ni aunque saliera un tren cada 5 minutos se abastecería la demanda.

¿Qué tendrá este rinconcito de España para que enganche tanto? Vagones a rebosar en cualquier época del año. No solo en Carnaval, Semana Santa y Feria. A pesar de ser un trayecto poco asequible. Más de 100 euros que cuesta el viaje al paraíso. Quien lo paga con gusto semana a semana lo sabe.

Un tren de vuelta a Madrid lleno de energía para la batalla capitalina, el fango de las prisas y el sinsabor del anonimato en el bullicio. El mismo tren aprovechado por la ambición de políticos portuenses y andaluces en busca de la tierra prometida del Congreso de los Diputados. La paradoja del que solo piensa en volver con aquellos que están deseando dejar atrás el compromiso con su tierra. Que recoja quien corresponda, que teniendo el hueco que otros desean lo desprecian sin pudor.

El tren Cádiz - Madrid seguirá desgraciadamente marcando récords históricos de viajeros. Porque la realidad es que cada vez son más los que no encuentran en la provincia un trabajo para subsistir. Y seguirá Renfe ampliando el número de trenes, vagones llenos de ilusión a la ida y resignación a la vuelta.

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