Análisis

Tito Valencia

Ven a la Feria de La Isla

¿Por qué se ataca a la Feria? Me da que cuanto peor para la Feria, peor para el gobierno

Es el grito de llamada que el gobierno municipal isleño está utilizando para intentar evitar la fuga de caseteros de nuestra Feria. Una Feria que, a dos meses vista, vuelve a encontrarse con una nube de polémicas. Lleva unos años, la Feria, instalada en un debate de críticas que en nada la beneficia. ¿Qué pasa con la Feria? No me refiero a la Feria en sí, sino a todo lo que la rodea. Quién o quiénes están interesados en el hundimiento de la feria. ¿Pero por qué se está atacando a la Feria? Me da la intención de que cuanto peor la Feria, peor para el gobierno de la alcaldesa. Y se equivocan. Perjudican a la fiesta del verano isleño y perjudican a la ciudad.

Miren ustedes, la Feria isleña, como todas, sufre un cambio de ciclo. Siempre ha tenido como protagonistas principales a las cofradías isleñas. Ésta era la principal seña de identidad de nuestra Feria. Eran casetas de amigos, familiares, donde se convivía en un ambiente agradable y sincero. Eran otros tiempos. Las juntas de las cofradías dedicaban toda la Feria al servicio de sus casetas. Tiempos donde las exigencias administrativas eran más permisibles y por lo tanto el gasto era mínimo y las ganancias máximas. Hoy todo es diferente. Las hermandades cada vez cuentan con menos efectivos para montar sus casetas. Las exigencias administrativas unidas a las exigencias del consumidor han evolucionado, y por lo tanto han disminuido los ingresos. Y ahí está el problema. Además, se une que estas sacan mas ganancias con menos esfuerzos montando una barra en una verbena. Las cofradías ya no quieren ser las protagonistas, ya no pueden ser las protagonistas. Hay un cambio de ciclo que unido a la crisis económica, que también ha influido en la menor asistencia de público en estos últimos años, ha producido esta incertidumbre en el caminar de nuestra fiesta.

Todas las Ferias han notado estos años la crisis. No podía ser de otra manera. Pero lo que no se puede hacer es ayudar a hundir más nuestra fiesta del verano. ¿Tenemos, por todo esto, dejar morir a la Feria? Evidentemente, no. Por lo tanto, lo que toca es resetear la Feria, redibujar una nueva Feria, quizás con otra fecha, quizás montando la Feria del centro. No es fácil. Desde hace unos años se han empezado a notar algunas casetas privadas, como ocurre en otros sitios. También las cofradías le han dejado sus casetas a empresas de catering . Por cierto, todos de fuera de la ciudad. Esto ha hecho aumentar la calidad del servicio y acercarse a las nuevas demandas del consumidor. Y ésta es la fotografía actual. Las de antes y la de ahora, ¿Qué es lo que toca? Pues inventar y creatividad.

El gobierno local debe hablar con los hosteleros locales para que estos se instalen en la Feria. Aquí Asihtur tiene mucho que decir. Es lo que ocurre en otras localidades. Las casetas están montadas por profesionales de la hostelería. Quizás también habría que buscar otras fórmulas que den ambiente a través de la caseta municipal. A lo mejor mirando un poco atrás. O haciéndonos la siguiente pregunta: ¿qué podemos hacer entre todos por nuestra Feria?

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