Bilbao | Quinto festejo de las Corridas Generales de Bilbao El encastado trino de ‘Ruiseñor’

  • Manzanares corta una oreja al gran sexto toro de Vcitoriano del Río, premiado con la vuelta; consiguiendo otro trofeo del tercero

  • El Juli consigue un apéndice y Ferrera se marcha de vacío

José María Manzanares, en un bello muletazo por bajo a ‘Ruiseñor’, premiado con la vuelta al ruedo. José María Manzanares, en un bello muletazo por bajo a ‘Ruiseñor’, premiado con la vuelta al ruedo.

José María Manzanares, en un bello muletazo por bajo a ‘Ruiseñor’, premiado con la vuelta al ruedo. / Miguel Toña / Efe

La presencia de figuras:Ferrera, El Juli –que sustituía a Roca Rey– y Manzanares elevó algo la entrada registrada en Vista Alegre en el quinto festejo de las Corridas Generales, cubriendo el público casi dos tercios del aforo.

La corrida de Victoriano del Río –tercero y quinto de Toros de Cortés, el otro hierro de la misma casa ganadera–, bien presentada y prevaleciendo la nobleza, fue buen material, en su conjunto, para la terna en un festejo en el que el triunfador estadístico fue Manzanares, quien cortó una oreja a cada uno de sus toros; entre tanto El Juli consiguió un trofeo y Ferrera se marchó de vacío y en el que el ganado destacó por encima de los toreros.

Antonio Ferrera, con el toro que abrió plaza, un animal altote, noble y flojísimo, que perdía las manos tras la muleta, logró algunos muletazos sueltos con gusto, especialmente con la diestra. Faltó transmisión.

El serio y musculado cuarto fue otro cantar. Lo castigaron fuerte y fue exigente para la lidia. Ferrera, con viento que molestó en la primera parte del trasteo, se tuvo que emplear a fondo. Logró una serie buena dentro de una faena que se desarrolló con oficio, entrega y ajuste. Pasó apuros en la suerte suprema, en la que el toro le tapó la salida.

Buena corrida de Victoriano del Río, en la que prevaleció la nobleza

Julián López El Juli, con el castaño segundo, largo, flojo, sin entrega ni malas intenciones, comenzó bajando la mano al astado, que perdió las suyas. Con buen trato, el animal se repuso y el torero, relajado, logró un par de buenas series por cada pitón. En el epílogo, el animal se rajó y entableró y el madrileño, en el cuerpo a cuerpo, cerró con luquecinas. Falló con los aceros.

El Juli, con quietud, se impuso de inmediato al quinto, un toro que iba a su aire desde el comienzo del trasteo, en el que el burel buscaba las tablas. Con mando y dominio, consiguió pases con temple por ambos pitones, descollando en un par de pases de pecho de máxima categoría. Tras una estocada cobró una oreja.

José María Manzanares, quien contó con el mejor lote del encierro, jugó bien los brazos en el recibo a la verónica al tecero, bajo, con buena hechuras. El toro, pese a una tremenda costalada, embistió con nobleza, clase, fijeza y recorrido. El alicantino realizó una faena enmarcada dentro de la elegancia, componiendo muy bien la figura, aunque en muchos pasajes faltó ceñirse. Mató de estocada contundente recibiendo y fue premiado con una oreja; entre tanto el toro, Soleares, era ovacionado en el arrastre.

Manzanares manejó bien el percal en unas verónicas de recibo al que cerró plaza. El llamativo cárdeno, capirote, alunarado, grandón, bien picado por Chocolate, derrochó bravura tanto en varas como en la muleta, donde hubo transmisión en sus embestidas, con mucha clase cuando el torero se hizo con él. El diestro alicantino, con garra, tras tragar en un par de primeras tandas, logró los mejores pasajes con la diestra –el mejor pitón el derecho– en una faena en la que desistió pronto al natural, por donde el toro apuntó complicaciones. Una obra con bellos detalles de torería, como un pase genuflexo que era un cartel de toros, que creció en calidad y en la que, sin duda, se pasó los pitones más cerca. Mató de estocada baja por lo que no le concedieron la segunda oreja y fue premiado con una. Al toro, 'Ruiseñor', le dieron la vuelta al ruedo en el arrastre por su encastado trino en un festejo que fue a más y dejó buen sabor de boca para el aficionado; especialmente por la buena corrida, en conjunto, de Victoriano del Río.

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