Vía Crucis General de Hermandades de Cádiz 2020 Sanidad salda su deuda con la Cuaresma

  • El Señor del Mayor Dolor abraza la Cruz por las calles de El Pópulo para presidir el vía crucis que la lluvia frustró en 2013

  • Mucho público en el traslado a la Catedral

Traslado del Señor del Mayor Dolor a la Catedral para presidir el vía crucis general de hermandades Traslado del Señor del Mayor Dolor a la Catedral para presidir el vía crucis general de hermandades

Traslado del Señor del Mayor Dolor a la Catedral para presidir el vía crucis general de hermandades / Julio González

La hermandad de Sanidad se ha quitado la espina que quedó clavada en el año 2013, cuando la lluvia impidió que el Señor del Mayor Dolor se trasladara a la Catedral. Y al mismo tiempo, la cofradía del Martes Santo ha saldado la deuda que mantenía desde entonces con la Cuaresma gaditana. Sin lluvia, pero con frío y viento, la hermandad ha podido, siete años después, vivir con intensidad el primer lunes de Cuaresma.

El Señor a los pies del altar mayor presentaba una imagen del todo insólita: para esta ocasión extraordinaria del vía crucis general de hermandades, el Nazareno ha sido mostrado sosteniendo la Cruz con las dos manos, y no con la mano derecha extendida como fue concebida por Miguel Láinez Capote y como se muestra siempre al culto. La hermandad ha optado por esta representación del Señor, que difiere de la habitual, la cual curiosamente coincide con la octava estación del vía crucis que se rezó ayer: Jesús y las mujeres de Jerusalén.

Mucho público ha acudido, un año más, a la llamada de las cofradías en este inicio de la Cuaresma, día clave para una ciudad que hasta el domingo estaba inmersa en la fiesta que es antítesis del tiempo que abarcará ya hasta la Semana Santa. Las calles de El Pópulo, enclave siempre mágico para el paso de cofradías y que dejó multitud de instantáneas, se llenaron de gente que acompañó a última hora de la tarde al Señor del Mayor Dolor hasta la Catedral.

El cortejo, que se había formado en un silencio estremecedor en el interior de la Catedral Vieja, a puertas cerradas, avanzaba con unos cirios que luchaban por mantenerse encendido en una pelea que esta noche ha ganado el viento. Allí han marchado representaciones de todas las hermandades de la ciudad, además de una veintena de hermanos de la cofradía de Sanidad; todos ellos encabezados por jóvenes cofrades, a los que el Consejo de Hermandades está dando el sitio que el obispo diocesano y la Iglesia actual piden para ellos.

Treinta minutos tenía la hermandad previsto emplear en llegar hasta la Catedral, que finalmente han sido cuarenta, comenzando a las ocho y diez minutos de la tarde el vía crucis que en determinados aspectos podría denominarse de las ausencias. La más significativa, la del obispo diocesano, Rafael Zornoza, que se encuentra en Madrid en la asamblea que elegirá nuevo presidente de la Conferencia Episcopal Española; junto a él, tampoco han acompañado a las cofradías ni el delegado episcopal, Juan Enrique Sánchez; ni el director espiritual del Consejo, Jesús García. Ambos tenían encomendadas sendas estaciones que en su lugar han leído los sacerdotes Marco Antonio Huelga (que acompañó a la imagen en el traslado de ida), Balbino Reguera y Aquiles López.

El de 2020 en la Catedral ha sido también el vía crucis de la ausencia de esa intimidad que el Consejo había logrado años atrás en lo que a la iluminación se refiere; luces y focos por doquier en naves y capillas del primer templo diocesano que restaron intimismo a este acto penitencial. Además, la apertura de una sola puerta (la de Arquitecto Acero, por donde accedía el cortejo y la parihuela) han dificultado el acceso del público, que durante la hora y diez minutos que ha durado el vía crucis (el más rápido de los últimos años) se agolpaba en esta entrada sin poder acceder a la zona central, cuya mayoría de bancos estaban despoblados. Sí se ha mantenido con respecto a otros años la interpretación al lenguaje de signos del rezo de las estaciones, que se han ido sucediendo bajo cierto descontrol en la organización y discurrir del cortejo por las naves catedralicias. Y es que el Consejo sigue buscando la fórmula más óptima para solventar el obstáculo de no poder transitar por el trascoro al encontrarse allí la infraestructura necesaria para la atención a los visitantes.

A las nueve y veinte de la noche, la Cruz de Guía que abre el Martes Santo bajaba Arquitecto Acero camino de la Catedral Vieja. Un rápido regreso, con mucho menos público en la calle, que todavía ha dejado una última estampa destacada del primer lunes de Cuaresma: el Señor del Mayor Dolor cruzando el Arco de la Rosa. El Pópulo como escenario para celebrar que la Cuaresma ya se vive con fuerza en Cádiz.

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