Semana Santa Cádiz 2019 | Columna Un fervor que se pasa de padres a hijos

  • La incorporación de la imagen de San Pedro completa la escena del paso de misterio de Jesús Atado a la Columna y Azotes

El paso de Jesús Atado a la Columna tras su salida de San Antonio. / MARCOS PIÑERO

El fervor se hereda desde la cuna y pasa de padres a hijos igual que se inculcan las tradiciones de una ciudad. Incluso, con apenas unos días de vida ya se puede comenzar a palpar lo que poco a poco te irán enseñando tus padres una vez que crezcas. Un sentir que también se conoce cuando se viste por primera ver el hábito de monaguillo para acompañar a Jesús Atado a la Columna y Azotes y María Santísima de las Lágrimas sin apenas poder dar tres pasos seguidos.

Una estación de penitencia es el momento para pensar en los que por uno u otro motivo no están cerca. Por ello, el director espiritual de Columna, el padre Óscar González, pidió tanto por las personas que por enfermedad no han podido acompañar a las imágenes como por las que están fuera de Cádiz por motivos laborales.

El paso de Jesús Atado a la Columna y Azotes discurre por la plaza de San Antonio El paso de Jesús Atado a la Columna y Azotes discurre por la plaza de San Antonio

El paso de Jesús Atado a la Columna y Azotes discurre por la plaza de San Antonio / Marcos Piñero

Este Martes Santo fue una jornada de estrenos significativos para esta hermandad. El principal de todos ellos fue la incorporación de la imagen de San Pedro en el paso de misterio para completar la escena. Una estampa que ya se vio en el vía crucis diocesano del pasado verano y que le da mayor presencia en las calles.

Pasadas las 18.20 horas, el paso de Jesús Atado a la Columna y Azotes superó a ruedas la puerta de San Antonio. A pesar de un pequeño susto en la maniobra de colocación de las patas, a partir de ese momento se pudo disfrutar de uno de los lujos de la Semana Santa gaditana con la Banda de Cornetas y Tambores Rosario de Cádiz, que inició el recorrido con ‘Al pobre Zaragoza’ y ‘Pasión, muerte y resurrección’.

María Santísima de las Lágrimas, en la esquina entre la plaza de San Antonio y la calle Ancha. María Santísima de las Lágrimas, en la esquina entre la plaza de San Antonio y la calle Ancha.

María Santísima de las Lágrimas, en la esquina entre la plaza de San Antonio y la calle Ancha. / Marcos Piñero

La salida procesional tuvo un significado muy especial para Vicente Rodríguez, pregonero de la Semana Santa y hermano de esta corporación. Desde dentro del templo vivió los intensos preparativos de esta hermandad antes de salir a la calle. Una vez en ella, tuvo el honor de dar la primera levantá del palio de María Santísima de las Lágrimas. El paso avanzó lentamente camino de la calle Ancha con la marcha que le dedicara José Cubiles para encontrarse con los gaditanos.

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