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San Fernando

"¡Qué memoria tengo!"

  • La asociación de familiares de enfermos de Alzheimer da un paso más en la atención temprana y en la prevención con un nuevo grupo de trabajo para combatir los primeros fallos de memoria

Cuando ya hay un diagnóstico firme, cuando se sabe ya que una persona tiene Alzheimer, se recurre a los tratamientos habituales y se encasilla a las personas afectadas en cada una de las fases de la enfermedad. Se sabe qué hacer, cómo es mejor actuar. El problema -explican desde la asociación de enfermos de Alzheimer Vitae- viene antes, al principio, con los primeros síntomas: cuando empieza a fallar la memoria, cuando hay cambios en la forma de actuar. Las personas a las que les ocurre esto lo pasan mal. Se preguntan qué están haciendo mal. Aparecen preocupaciones, ansiedad, dudas... Tienen miedo porque no saben qué les ocurre, porque temen a la enfermedad. Y eso, explican los expertos que trabajan en la residencia María Dolores Castañeda, desemboca en una situación de inseguridad, confusión, miedo y baja autoestima. Estos fallos de memoria pueden desembocar en un Alzheimer. Es, de hecho, uno de los síntomas más característicos, aunque no siempre es así. Puede que estos olvidos cotidianos -ya frecuentes- se deban a otras causas, a un posible deterioro cognitivo al que también, advierten, es necesario hacer frente.

Hace tiempo que a la asociación de familiares de enfermos de Alzheimer Vitae les preocupa este aspecto de la enfermedad, porque es uno de los más complicado de tratar y porque la prevención es clave a la hora de plantarle cara y frenar su avance. Por ello han puesto en marcha una nueva iniciativa que se centra en exclusiva en las personas que presentan estos primeros síntomas. El grupo de trabajo, explica el director del centro, Roberto Suárez, está enfocado en exclusiva a la prevención del deterioro cognitivo y se fundamenta en tres premisas fundamentales: mejorar su autoestima, aceptar esos fallos de memoria y afrontar las situaciones que se generan por su estado actual.

Los talleres se llevan a cabo de lunes a viernes, de 10.00 a 13.00 horas, y tienen por objetivo preservar el entorno social y personal de estas personas y, sobre todo, ayudarles a afrontar sus fallos de memoria. Para mejorar su autoestima, por ejemplo, se abordan tareas en las que aún se siente útiles. Los fallos -advierten- no sólo conllevan limitaciones. También se les ayuda a planificar sus actividades semanales, su plan de ocio y tiempo libre, se implica a la familia para que colabore. La memoria se trabaja también de un modo muy especial. Se llevan a cabo registros de los fallos de memoria más habituales dando suma importancia a la manera en la que se han solucionado. Incluso se les enseña a llevar una auto-agenda de registro. Y, por supuesto, se llevan a cabo ejercicios de estimulación.

El último paso llega cuando estos fallos de memoria derivan en un diagnóstico de Alzheimer. Entonces se trabaja con ellos para afrontar la enfermedad. Es clave desmitificar la palabra Alzheimer y se hacen sesiones de gestión emocional en la que estas personas pueden expresar libremente cómo se sienten.

La iniciativa Afa Vitae supone, en definitiva, un paso más en la intervención temprana de la enfermedad minimizando en lo posible sus efectos a través de un importante trabajo de prevención.

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