San Fernando

Ni días de vacaciones ni café

  • El principal imputado de la caja no libraba, como es sabido, y rara vez dejaba la caja para ir a desayunar, según su antigua compañera, la auxiliar de caja María José Lebrero

Un día antes de su detención, en abril de 2009, la auxiliar de caja María José Lebrero de Celis -funcionaria imputada por el robo millonario- escuchó a sus jefes bromear en las oficinas de Tesorería: "Pues no dice la gente de la Cámara de Cuentas que nosotros tenemos siete millones y pico de euros en caja, eso quisiéramos nosotros". Al día siguiente, había sido denunciada y sus superiores la culpaban -a ella y a su compañero, Clemente Ruiz- de la desaparición de casi ocho millones de euros.

Se le exigía que respondiera por lo que todo el mundo en las oficinas de Hacienda, incluidos sus jefes, consideraba un saldo arrastrado por el retraso de la contabilidad. Hasta entonces nadie -tampoco ella- habían detectado nada extraño. Pero todo cambió cuando la Cámara de Cuentas advirtió "gravísimas anomalías" en el área de contabilidad y financiera de la Corporación municipal.

Lebrero de Celis asegura que es "un chivo expiatorio" en una "película de terror" que dura ya más de tres años y medio y que ahora, con el proceso contable en marcha, se dispone a dar una nueva vuelta de tuerca.

Tras la demanda presentada por el Ayuntamiento isleño, que la considera responsable directa por el alcance millonario, el Tribunal de Cuentas ha fijado una vista previa para el próximo 23 de enero. Lebrero rechaza tajantemente cualquier relación con la desaparición del dinero.

"Al pedirle explicaciones la Cámara de Cuentas, era más fácil culparla a ella que estaba en caja que asumir su propia responsabilidad y que les salpicara a ellos ", advierte Lebrero al órgano fiscalizador que dirime el juicio contable al referirse a la tesorera y el interventor.

Lebrero relata al Tribunal de Cuentas cómo era su trabajo como auxiliar de caja, qué funciones llevaba a cabo, lo que le lleva a marcar distancia con su antiguo compañero y principal imputado por el robo de la caja: Clemente.

Al antiguo jefe de caja atribuye la autoría de las hojas de caja, en torno a cuya falsificación diaria se centran las investigaciones llevadas a cabo. Y asegura que tan solo se encargó de dichas hojas en las rarísimas ocasiones -unas siete a lo largo de varios años- en las que Clemente no asistió a trabajar. "Curiosamente -apunta- en ninguna de ellas (de estas ocasiones) había incidencia alguna o desfase, a diferencia del resto, como a la postre se ha averiguado", sostiene en el escrito de contestación.

Incluso llama la atención sobre un hecho más que curioso: Clemente, del que ya es bien sabido que apenas se cogió unos días de vacaciones en siete años, "tampoco acostumbraba a salir a desayunar". Supuestamente, para no dejar la caja sola.

"Cuando se cerraba la caja, Clemente hacía el arqueo y María José Lebrero de Celis hacía su trabajo administrativo, realizar copias de cartas de pago para otras dependencias de las que habían abonado los contribuyentes, archivo de documentos...", afirma su defensa, que insiste en que "no estaba pendiente de lo que hacía su compañero, entre otras cosas, porque nunca había desconfiado de él al no haberle dado motivos para ello". Además, asegura María José, diariamente, al cerrarse la caja, aprovechaba para salir a fumarse un cigarro a las puertas de las oficinas.

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