Vera cruz, cuestión de resistencia

La cruz del Cristo

  • Asediada por los problemas económicos, la hermandad de la Vera Cruz volverá hoy a la calle

VERA CRUZ resiste. La antigua hermandad, asediada por los problemas económicos que causó la puesta en marcha de la escuela taller emprendida para la rehabilitación de su histórica capilla, volverá esta tarde a la calle para dar cumplida cuenta de su estación de penitencia en la Iglesia Mayor Parroquial. Su salida, en medio del desastre que lastra a la cofradía desde 2011, se convierte en un auténtico gesto de resistencia para una cofradía que se fundó allá por el siglo XVIII, que ha visto pasar guerras, epidemias y hambrunas y que no está dispuesta a hundirse por muy difícil que lo tenga ahora. 

Saldrá sin acompañamiento musical, algo insólito en esta hermandad de penitencia a pesar de la sobriedad y seriedad que siempre la ha caracterizado. Saldrá gracias a la solidaridad de otras hermandades isleñas, que han cedido la cera y las flores.  Y saldrá sin presupuesto de salida ya que todo el dinero que se ha conseguido recaudar con los donativos de las papeletas de sitio irá destinado a pagar la deuda que la hermandad tiene pendiente. Es lo que toca ahora. Aguantar y pagar todo lo que se pueda. El hermano mayor, Mariano Domínguez Morillo, insiste "Estamos saneando  la situación de la hermandad, que sigue siendo muy complicada. Es nuestro único objetivo", apunta. Ahora mismo, la hermandad no puede hacer otra cosa. 

Hará falta tiempo, mucho tiempo para que la situación vuelva a la normalidad, para que la cofradía recupere su buena salud, para que pueda pensarse siquiera en acabar la obra de la capilla de la calle Patrona, en abrirla al culto y regresar allí, a ese pequeño templo en el que siempre ha estado y en torno al que ha crecido un barrio histórico de La Isla. Tendrá todavía que pasar mucho tiempo para que la hermandad vuelva a procesionar desde allí en la tarde del Miércoles Santo. 

De los problemas de la escuela  taller, que dieron la cara a finales de 2011, parece que ya solo se acuerdan ellos, los hermanos, a los que una cadena de desaciertos, equívocos y silencios les dejó en una situación tan frágil que a punto estuvo de dejar huérfana de Vera Cruz a la jornada del Miércoles Santo en 2013. La junta de gobierno de la hermandad llegó incluso a anunciar la suspensión de su salida procesional ante los enormes dificultades económicas que atravesaba aunque posteriormente dio marcha atrás. En ese cambio de actitud estaba presente ya esa vocación de resistencia, esa intención de no sucumbir por muy complicado que fuera el panorama. Salir a la calle, tal y como está la hermandad, es un auténtico triunfo. Y una verdadera señal de esperanza para los cruceros. 

Solo la lluvia -presente en la jornada del Miércoles del año pasado- evitó que Vera Cruz se echara finalmente a la calle. Este año, la junta de gobierno ha optado por trasladar desde el principio la decisión al cabildo de hermanos. Se celebró en el pasado mes de febrero y se saldó con un rotundo 'sí'. "El apoyo de los hermanos es fundamental, estamos muy agradecidos", apunta su hermano mayor. La delicada situación de la hermandad, de hecho, no ha afectado a la nómina de hermanos de fila,que se mantiene en torno a las 140 papeletas de sitio. "Igual que siempre", apostilla Mariano Domínguez. 

En aquella asamblea que los hermanos celebraron en el pasado mes de febrero, justo antes de que diera comienzo la Cuaresma, se debatió sobre la situación económica de la cofradía, sobre las posibilidades que tenía de salir adelante, de salir del pozo en el que se había metido. Hubo quien se ofreció incluso a asumir el coste de la banda de música que acompaña al clásico misterio. La respuesta de la junta fue tajante: "Le  dijimos que preferíamos que ese dinero fuera destinado a pagar las deudas que la hermandad tiene pendientes", explica Mariano Domínguez. Es la acertada postura que la hermandad ha asumido para seguir adelante, para acabar de una vez con esta travesía del desierto. 

Y eso que no contar con acompañamiento musical ha supuesto para la hermandad tener que recurrir a una nueva cuadrilla de cargadores, con Carlos Peña de capataz, que esta tarde se encargará de llevar el misterio del Calvario hasta el centro de la ciudad.

No obstante, y a pesar de todas las complicaciones, hoy será un día grande para la hermandad del Cristo Viejo. Vera Cruz volverá a pisar las calles nuevamente, como ha siempre, a lo largo de más de dos siglos de historia. 

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