Mucho más de 250 años

3las hermandades, las asociaciones más antiguas de la ciudad

El aniversario redondo que este año se celebra pone de manifiesto un hecho histórico: que las hermandades existen en La Isla antes incluso que el propio municipio y su ayuntamiento

La hermandad de la Soledad, en una fotografía tomada a principios del siglo XX.
La hermandad de la Soledad, en una fotografía tomada a principios del siglo XX.
Arturo Rivera

20 de marzo 2016 - 01:00

SEÍS años hace que otra conmemoración histórica -la del Bicentenario de Las Cortes- se coló por la Semana Santa para regalar a La Isla una tarde inolvidable e inigualable con la Procesión Magna que recorrió el centro en la jornada del Sábado Santo. Ya entonces, en el cartel que editó el Consejo de Hermandades y Cofradías para anunciar este acontecimiento extraordinario, que a la postre se convirtió en la cita más multitudinaria de todo año, José Antonio Rodríguez Molina -¿recuerdan?- incluyó los nazarenos de las 'antiguas', las hermandades que ya existían en la ciudad cuando las tropas napoleónicas intentaban el asalto definitivo a la villa y cuando los diputados llamados a Cortes se reunían en en el Teatro de Comedias para cambiar para siempre la historia de España. Una ilustración con hermanos de la Soledad, Nazareno, Santo Entierro, Silencio, Vera Cruz y Servitas soportaba la imagen con la intención de corroborar un indiscutible hecho histórico que ahora la conmemoración del 250 aniversario de la villa y de la constitución del primer municipio ha hecho todavía más palpable: que la pasión cofrade con la que La Isla vive su Semana Santa no es un capricho. Antes incluso de que el municipio existiera como tal, de que hubiera un ayuntamiento con una Corporación Municipal, había hermandades, algunas de las cuales -Soledad y el Carmen- han llegado hasta hoy.

Cuando en 1766 una real cédula de Carlos III convirtió a La Isla en una nueva y pujante ciudad hacía ya 20 años que la Soledad andaba recorriendo sus calles en las tardes del Viernes Santo. El historiador isleño Fernando Mósig, que esta Cuaresma acaba de publicar la historia completa de esta cofradía tras un exhaustivo trabajo de investigación, ha subrayado la relevancia del dato histórico: las hermandades son las asociaciones más antiguas que existen en la ciudad, más incluso que el propio municipio. Y algunas, como es el caso de la Soledad, han conseguido llegar hasta nuestros días superando guerras, epidemias, hambrunas, revoluciones... "Sin duda eso tiene un valor social muy importante", subraya.

Lo cierto es que, en el mismo año de 1766 en el que el municipio inicia su andadura, La Isla contaba con un pujante asociacionismo religioso que, en consonancia con las devociones preferidas en la época, tiraba más hacia las hermandades de gloria y hacia el culto a los santos. En realidad -apunta el propio Mósig- el boom de la Semana Santa y de las hermandades de penitencia es algo relativamente reciente, más propio del siglo XX y de la promoción del catolicismo que se hizo durante el franquismo.

El caso es que además de la Soledad y del Carmen, existían ya en aquellas fechas otras hermandades que posteriormente desaparecieron -aunque algunas llegan hasta medidados del siglo XIX- como la del Rosario, cuya imagen se venera todavía hoy en la Iglesia Mayor, que gozaba de una enorme popularidad, presumía de una numerosa nómina de hermanos y contaba con un actividad impresionante.

También existían las hermandades de San Antonio Abad, de la Virgen de la Esperanza y del Corazón de Jesús, además de la orden tercera de los Servitas, cuya trayectoria llega también hasta nuestros días. "En la iglesia castrense existía también otra orden tercera de San Francisco, anterior a la hermandad de la Expiración, que era muy potente", advierte.

Ese pujante asociacionismo religioso, que se vincula también al empuje del nuevo municipio en ciernes, se miraba en el espejo de las devociones gaditanas -cuya influencia era palpable- y cobró nuevos bríos con la construcción del nuevo templo diocesano, la Iglesia Mayor Parroquial, que en 2014 cumplió también sus 250 años. "Para financiar la construcción del templo, la Diócesis cedió las capillas laterales a estas hermandades", explica el historiador Fernando Mósig. Las hermandades del Rosario, de la Virgen de la Esperanza, de San Antonio Abad, la Soledad, del Santísimo y Ánimas Benditas se trasladaron así de sus anteriores ubicaciones, las capillas del Carenero y del Castillo de San Romualdo, hasta la nueva y flamante iglesia que se había levantado en el centro de la ciudad.

Pero el nacimiento de La Isla como municipio y la constitución de su primer Ayuntamiento coincide en fechas con la creación de otra popular hermandad, la del Nazareno, que en 2018 cumplirá ya sus 250 años. Luego, en las siguientes décadas, a medida que la ciudad cogía impulso llegarían las restantes hermandades denominadas de las 'antiguas': Vera Cruz, Santo Entierro y Expiración.

Mención especial merece el caso de la devoción a San José, que precisamente este año conmemora también los 250 años de su patronazgo sobre la ciudad y que posteriormente daría también lugar a la constitución de una hermandad. Esta devoción -apunta Mósig- tiene una relación directa con la constitución del municipio y con la firme intención de crear una seña de identidad diferenciadora a partir del patronato religioso. "Históricamente resulta muy curioso ya que durante años existió una pugna entre el municipio, partidario de ese patronazgo en la imagen de San José, y la Iglesia, que se decantaba por los santos Servando y Germán a semejanza de Cádiz. Fue así durante 30 años, hasta la epidemia de fiebre amarilla de 1803, que históricamente se atribuye también a la intercesión del Patrón San José su erradicación en la villa", explica este historiador isleño.

Es decir, que no solo existían numerosas hermandades cuando La Isla dio un paso decisivo en su historia para convertirse en ciudad, sino que esos años en los que la villa toma el nuevo rumbo que la conduce hasta hoy propiciaron además la aparición de nuevas hermandades y dibujaron ese panorama de las cofradías 'antiguas' que -a excepción de Columna, que se incorpora a finales del XIX- perduraría hasta que, tras la Guerra Civil, empieza a configurarse la Semana Santa actual con la creación en cascada de nuevas hermandades: Afligidos, Medinaceli, Caridad, Huerto, Ecce Homo, Misericordia....

stats