Atrapados por el algoritmo: cómo la adicción a las redes sociales y la tecnología golpea la salud mental
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Según los expertos, el uso excesivo de tecnologías puede afectar los circuitos de recompensa del cerebro de forma similar a las sustancias adictivas, provocando una liberación de dopamina que refuerza el comportamiento compulsivo
Las nuevas adicciones del siglo XXI no siempre implican sustancias: muchas se esconden tras una pantalla. El uso intensivo de redes sociales, de videojuegos, de móviles, y de plataformas digitales ha transformado nuestra forma de comunicarnos, de informarnos, y de relacionarnos con los demás, pero también ha abierto la puerta a conductas adictivas, y a problemas de salud mental.
Y es que vivimos hiperconectados, expuestos a estímulos constantes, a una validación inmediata, y a recompensas rápidas que activan los circuitos cerebrales del placer. Ese mismo diseño que hace atractivas a las redes sociales es el que puede convertirlas en un riesgo cuando el uso deja de ser voluntario y se vuelve compulsivo.
Es por eso por lo que el psicólogo general sanitario en Hospital Quirónsalud Digital, Francisco Gerecitano, alerta de que la evidencia científica acumulada en la última década ya avisa sobre el uso excesivo de la tecnología, dado que puede asociarse a ansiedad, a depresión, a alteraciones del sueño, a una baja autoestima, y a dificultades de concentración, especialmente en niños y en adolescentes.
"Las redes sociales han revolucionado por completo nuestra cultura, cambiando por completo la forma en que interactuamos y desarrollamos nuestras relaciones sociales. Sus beneficios y virtudes están claros; vivimos mucho más conectados que antes. El mundo es ahora más rápido, más intenso, más grande. Y esos son precisamente también sus mayores defectos”, insiste este especialista.
Por eso, afirma que identificar cuáles son los peligros de las redes sociales, por ejemplo, o del empleo de estos dispositivos, y adoptar hábitos saludables permite disfrutar de sus beneficios, y sin comprometer el bienestar emocional: “La clave está en el equilibrio, y en aprender a desconectarse cuando sea necesario. A veces, encontrar ese equilibrio puede resultar complicado. Si crees que tú o un ser querido necesita ayuda para aprender a hacer un uso responsable de las redes sociales, acude a profesionales de la salud mental. Es importante entender que, aunque las tecnologías ofrecen múltiples beneficios, su uso excesivo puede tener consecuencias negativas”.
Adicción a la tecnología
Así, indica el psicólogo que la adicción a las nuevas tecnologías se define como “el uso compulsivo y descontrolado de dispositivos tecnológicos, de aplicaciones, o de plataformas digitales, interfiriendo significativamente con la calidad de vida y con la salud de quien la padece”.
Por ejemplo, dice que las personas con adicción a las nuevas tecnologías optarán por abandonar otras tareas para dedicar cada vez más tiempo al entorno digital, arriesgándose al fracaso laboral o escolar, a la pérdida de relaciones sociales, y al descuido del propio autocuidado.
“Este trastorno puede identificarse por síntomas como ansiedad, aislamiento social, insomnio y dificultades de concentración, aunque en fases más tempranas no será tan evidente”, añade el experto, recordando también que diversos estudios han demostrado que el uso excesivo de tecnologías puede afectar los circuitos de recompensa del cerebro de forma similar a las sustancias adictivas, provocando una liberación de dopamina que refuerza el comportamiento compulsivo.
Pero lo más llamativo de todo, a juicio del especialista, es que la adicción a las nuevas tecnologías no afecta únicamente a adultos, sino que también niños y adolescentes, cuyo cerebro aún está en desarrollo, son especialmente vulnerables a estos trastornos. “La exposición temprana y sin supervisión puede llevar a problemas como déficit de atención, dificultades en el aprendizaje, y a dependencia tecnológica en etapas críticas del desarrollo”, advierte el especialista.
Entre los diferentes tipos de adicciones a las nuevas tecnologías se encontrarían, tal y como enumera: adicción al móvil (nomofobia), adicción a los videojuegos, adicción a las redes sociales, o la adicción al juego on line.
Pero también se han descrito, según prosigue, algunos trastornos mentales relacionados estrechamente con el mal uso de las redes sociales, favoreciendo su aparición o empeorando la sintomatología y el pronóstico, como la ansiedad y la depresión, los trastornos del sueño, o los trastornos de autoimagen y la dismorfia corporal.
Buenos hábitos a la hora de utilizar las Redes Sociales
Ante este panorama, y para reducir los peligros de las redes sociales, este psicólogo cree fundamental establecer límites y adoptar hábitos saludables, tales como:
- Establecer horarios de uso: definir momentos específicos del día para revisar las redes sociales ya que así se evita la sobreexposición, y esto también ayuda a mejorar la concentración.
- Evitar el uso antes de dormir: reducir el tiempo frente a la pantalla al menos una hora antes de acostarse mejora la calidad del sueño.
- Consumir contenido de calidad: seguir cuentas que promuevan información positiva, y evitar aquellas que generen ansiedad, o comparación negativa.
- Priorizar la interacción offline: fomentar el contacto cara a cara fortalece las relaciones sociales y reduce la dependencia digital.
- Cuidar el contenido que compartimos: debemos proteger la privacidad y prevenir impactos negativos en la autoestima y la reputación; uno de los mayores peligros de las redes sociales es la exposición que conllevan.
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