PUERTO REAL

Clases a cielo abierto en el IES Manuel de Falla de Puerto Real

  • El instituto ha creado un aula alternativa en el patio del centro para impartir clases al aire libre

  • Es un espacio que puede usar el profesorado bajo demanda, cuando hace buen tiempo

Alumnos del IES Manuel de Falla de Puerto Real en el aula exterior. Alumnos del IES Manuel de Falla de Puerto Real en el aula exterior.

Alumnos del IES Manuel de Falla de Puerto Real en el aula exterior. / Julio González

Bien sabe el profesorado que mantener la atención de todo el alumnado durante las más de seis horas que los estudiantes pasan a diario en un instituto no es tarea sencilla. Las novedades o los “cambios de aire” pueden ser un aliciente para que una clase se convierta en algo más atractivo para los jóvenes. Eso están probando en el IES Manuel de Falla de Puerto Real, donde, tras la insistencia de un grupo de profesores, la dirección del centro ha optado por instalar un aula en el patio del centro, a cielo abierto.

Quienes pasan por los alrededores del Instituto, en la zona de Marína de la Bahía, se habrán encontrado alguna que otra mañana a los estudiantes dando clases en la calle. No es por problemas de espacio. Tampoco es que las medidas anticovid se hayan llevado al extremo, y eso que en el centro se han roto la cabeza para lograr cuadrar al alumnado tras los desdobles de clases. Simplemente es una alternativa más a la educación, buscando opciones atractivas para los alumnos.

Vivimos en una zona en la que, afortunadamente, la mayor parte del curso hace buen tiempo, y eso de dar clases al aire libre, con el sol del invierno, es un lujo se mire por donde se mire. De hecho, a quienes se puedan preocupar por el clima, los propios estudiantes responden: “Hace más frío dentro del aula, a la sombra y con las ventanas y puertas abiertas para que corra el aire, que sentados al solecito”.

Las mesas y sillas instaladas en el patio del centro no configuran un aula fija. No es un espacio por el que haya que pasar obligatoriamente. Lo explica el director del Instituto, Pedro Solla, quien aclara que su uso “depende del profesorado que lo solicite en cada momento. Si hace buen tiempo y la materia que se va a impartir no precisa de más material, se usa”, dice.

Son principalmente los alumnos de Bachillerato los que usan esta aula alternativa, donde poder, por ejemplo, dar clases de lengua extranjera que se centran en conversaciones, clases de historia o de ciencias naturales en las que, quizás, con un poco de suerte, poder encontrarse con alguna especie que salte de las páginas del libro al cielo que tienen por techo.

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