Nace en el IES Falla el ‘Me Too Puerto Real’
Visibilizar el machismo
El alumnado relata su propia experiencia para visibilizar las violencias machistas en las calles
Han llenado la ciudad de historias reales, accesibles con códigos QR
“Hace dos años una persona me habló por Instagram diciéndome muchos piropos y comentarios obscenos, me dijo que tenía 13 años y que me había visto en el autobús yendo al instituto. Me asusté, se lo dije a mis padres y lo terminamos denunciando. Resultó ser un hombre de 45 años”.
Es solo un ejemplo de las historias que las alumnas de Secundaria del IES Manuel de Falla han publicado. Historias reales, vividas por ellas mismos en una sociedad repleta de violencias machistas. Historias que nunca debieron suceder. Los alumnos han alzado la voz en el proyecto ‘Me Too Puerto Real’, que se pone en marcha gracias a la implicación de Cristina Honorato, profesora de la asignatura Cambios Sociales y Género del centro educativo de la Villa.
Junto al Departamento de Educación Física y la coordinadora de Igualdad, han organizado una Gymkhana para sensibilizar y visibilizar las violencias machistas en las calles, sobre todo las que afectan a las adolescentes y jóvenes. Los mensajes: “Si nos tocan a una, nos tocan a todas” y “En la calle quiero ser libre, no valiente” han sido los elegidos por los alumnos para acompañar a unos códigos QR que, en unas pegatinas, se han colocado por distintos puntos de la ciudad.
Cada QR relata la experiencia vivida por alumnas de tercero ESO y FP Básica II del instituto, y que se han tratado a lo largo del curso. “Ellas han contado lo que han vivido y, de forma anónima, las hemos publicado para que se sepa”, explica la profesora Cristina Honorato.
Paula Hombre. Alumna IES Manuel de Falla
"Siempre tengo miedo de volver a casa sola y busco amigos que me acompañen”
Uno de los objetivos fundamentales con lo que nace esta actividad es tomar conciencia de que estas violencias o micromachismos cotidianos se han normalizado. “Ponernos las gafas violetas para darnos cuenta de que no podemos asumir que por ser mujer pases tengas que sufrir acosos callejeros a modo de comentarios o silbidos”, dicen las alumnas. “Por no hablar de las violencias en las relaciones afectivas, ya sea en el plano sexual o emocional. Las llamadas relaciones tóxicas”, apuntan.
Una de la alumnas que participaba en la gymkhana es Paula Hombre, quien confiese que tiene miedo cuando debe volver a casa por la noche y “siempre busco en el grupo de amigos alguien que me acompañe”, dice. Ese miedo no lo siente uno de sus compañeros de clase, Pedro Guillén, también participante en el recorrido que crearon para “cazar” las historias. El joven dice haberse sorprendido porque “aunque sabía que estas situaciones se daban entre mis compañeras no me imaginaba que fuese algo que estaba tan normalizado”, reconoce.
Pedro Guillén. Alumno IES Manuel de Falla
"Sabía que estas historias ocurrían, pero no que estuviesen tan normalizadas”
El proyecto, además de trabajarlo en clase querían sacarlo a la calle para compartir las experiencias y reflexiones con el resto de la ciudadanía. Diez Historias reales que quieren que la gente lea. Invitan a que los vecinos y vecinas de Puerto Real se paren y lean unos relatos, algunos muy duros, y que reflexionen sobre ellos. También han creado un blog al que se pueden enviar las historias que cada persona haya vivido y quiera compartir porque “por desgracia, todas tenemos historias que contar”.
Me Too es un movimiento que nació en 2017 para darle voz y empoderar a las mujeres que sufrieron cualquier tipo de acoso o abuso sexual y también para demostrar que es un problema mucho más grande de lo que algunos quieren creer. “Queremos hacer lo mismo aquí, en nuestra ciudad y en nuestro centro educativo. Contar las historias que nos han pasado para que llegue el día en el que ninguna tengamos que contarlas, porque ya no pasen más”, dicen los alumnos “Un paso para acabar con esta lacra social es visibilizar el problema y combatirlo, y este es nuestro granito de arena”.
“Es una pena, pero hemos cambiado muy poco”
Entre todas las historias que se han publicado, hay una contada en primera persona por la profesora Cristina Honorato. La padeció ella misma cuando aún era adolescente y estaba estudiando. Su historia, ocurrida hace ya algunos años, se pierde entre las actuales, porque “es una pena, pero hemos cambiado muy poco”, dice. Aunque reconoce que hay mayor sensibilidad entre los adolescentes y que están mas informados y se trabaja en la prevención, los episodios de violencia machista se siguen dando. “No es que me haya sorprendido, pero todas y cada una de las alumnas han vivido alguna historia. Algunas tan crueles que hemos optado por no publicarlas”.
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