Construcción naval en la Bahía de Cádiz

El 'Monte Udala' marca el camino

  • Navantia Puerto Real entrega el primer petrolero que se hace en España en los últimos 20 años l Más de 3.000 empleados trabajan a diario en los otros tres buques

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La primera fila de asientos al mediodía de ayer en el astillero de Puerto Real lo decía todo: Administración del Estado, Junta de Andalucía, Armada, Cepsa, Ibaizábal, Navantia, Daewoo, Universidad y Ayuntamiento. Todos representaban un logro conseguido por miles de trabajadores de toda la provincia, el primer petrolero que se construye en España en los últimos 20 años.

Ese logro tiene nombre, Monte Udala, el mismo que los antepasados de su armador, hace 115 años, ya pusieron a otro barco construido en tierras gaditanas. Ayer, ese petrolero, tipo Suezmax (capaz de atravesar el canal de Suez) fue entregado por Navantia a su cliente, Ibaizábal. Y su responsable, Alejandro Aznar, fue el encargado de recordar en su discurso que se puede volver a recuperar el mercado, que este petrolero puede marcar un camino que otros astilleros han logrado ya en otros puntos de Europa, ya sea vinculados a los cruceros o a los barcos deportivos y de pesca. ¿Por qué no marcar ese camino teniendo la mejor industria en casa? Fue una de las preguntas que dejó en el aire.

Ayer, todos los presentes en la ceremonia de entrega del buque tenían caras de satisfacción. No es para menos. Incluso la improvisada madrina, Mónica Aznar. La hija del armador vasco aceptó a última hora tamaña responsabilidad (por la mañana no lo sabía) al conocerse que la 'madrina titular', la presidenta de la Junta, Susana Díaz, acudía al funeral de Gabriel Cruz, en Almería. Junto al dique, todos guardaron un respetuoso minuto de silencio. Todo salió bien, pese a que por primera vez el bautizo se hacía con dos botellas: la clásica en Puerto Real de Sangre y Trabajadero, más otra de Marqués de Riscal.

El barco terminado ha marcado varios hitos industriales a nivel mundial: el número de chapas utilizadas, los metros de cableado o tubería o la utilización por primera vez de piezas construidas con una impresora 3D, la llamada fabricación aditiva. Y una media de 3.000 empleados cada día durante los últimos meses. Entre todos han logrado parir una obra de ingeniería de 156.000 toneladas de peso muerto, 274 metros de eslora, 48 de manga. Han sido necesarias 20.144 toneladas de acero.

Y , con la pretendida adaptación al Astillero 4.0, Navantia va a más. Ayer insistió en ello. No sólo con la renovación y digitalización de los procesos productivos, sino por la apuesta por la internacionalización (insistió en ello la presidenta de la Sepi) y mirando muy de cerca al ciclo inversor del Ministerio de Defensa. La construcción civil siempre ha sido el santo y seña del astillero puertorrealeño, pero ya en la negociación del plan estratégico se ha puesto sobre la mesa el peso específico que podrían tener para el futuro de la compañía encargos de barcos militares que, con las dimensiones del dique, harían de Puerto Real el lugar idóneo.

No en vano, la propia empresa pública recordó ayer que "apuesta firmemente por ser una empresa sostenible, estratégica e internacional, desarrollando programas navales competitivos. Con este objetivo, se está desarrollado, como uno de los tres pilares del plan estratégico, un plan de eficiencia operativa que facilite la modernización de todos los centros mediante la incorporación de nuevas tecnologías, la digitalización, los principios del Astillero 4.0 y del sistema de gestión operativa Timón".

Y añadió: " Este Plan, junto con el nuevo ciclo inversor del Ministerio de Defensa y los avances en la internacionalización de Navantia, garantizará al país sus capacidades en defensa y seguridad, así como el mantenimiento de un sector clave en la industria española, que potencie el desarrollo tecnológico y digital con un empleo cualificado e innovador. Navantia seguirá apostando por el futuro, siendo motor del crecimiento económico y creación de empleo industrial".

Todo esto es la base de un barco que llevó la alegría a un astillero moribundo hace dos años. Lo recordó el propio presidente de Navantia, Esteban García Vilasánchez: "Lo único que se escuchaba en los talleres era el sonido de los pájaros", dijo ayer.

Y en esa pretensión, que no vuelva a haber pájaros revoloteando por el dique, están todos los protagonistas de ayer. Una de ellas, la presidenta de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (Sepi), Pilar Platero, insistió en ello con el marco de la negociación del nuevo plan estratégico bajo el brazo. La dirigente estatal sabía que ayer tendría que responder a preguntas sobre ese plan, sobre el futuro de los astilleros y sobre la carga de trabajo. Respondió a todo: "Habrá nuevas incorporaciones en todos los centros de trabajo". Una. "No quiero pillarme los dedos, pero me gustaría que el plan estratégico estuviera negociado y consensuado antes del verano, entre mayo y julio". Dos. "Navantia estudiará todas las propuestas que sean interesantes, pero tiene que ser una buena oferta", al ser preguntada sobre la opción de contratar un quinto petrolero. Tres. "El plan estratégico tiene que ser de todos, va a haber rejuvenecimiento de plantilla porque es clave, va a haber además una modernización, nuevas incorporaciones en todos los centros, que es algo novedoso. Va a haber empleo e inversiones". Cuatro.

El quinto puntal del que habló quedó más en el aire. Las cuentas del ejercicio 2017 de la compañía se están auditando, y ya avanzó Platero que serán "parecidas a las del año pasado", es decir, negativas. Por eso, insistió en que "nos tenemos que poner todos a trabajar mucho porque tenemos que superar esas pérdidas de Navantia si queremos una empresa estratégica y competitiva. En ese plan estratégico nos la jugamos todos, necesitamos colaboración de todas las administraciones. Soy optimista, creo que lo vamos a lograr".

Ese logro depende de que haya barcos pronto. El presidente del comité de empresa, Antonio Noria, expresaba antes de iniciarse el acto de entrega del buque la satisfacción de todos los trabajadores por haber entregado prácticamente en el plazo previsto (mes arriba, mes abajo) el primer petrolero. Y lo harán con el segundo. Pero alertó de lo que ya ha venido criticando en los últimos meses: si no se contrata el quinto petrolero, en verano "saldrán a la calle 3.500 compañeros de industria auxiliar y se cerrarán talleres". Y avisó de algo más: "No vamos a esperar a que eso pase manteniendo la paz social. Que se mantenga esa paz dependerá de ellos -empresa, Sepi y clase política-". En esto, y en la necesidad de formación, insistió también la secretaria general de UGT-Andalucía, Carmen Castilla, presente en el acto.

Es cierto que la relación entre ambas partes (empresa y representación sindical) es buena en Puerto Real. Hasta el punto de que el director de Navantia en la Bahía, Pablo López, les dio las gracias en su discurso, además de por supuesto a la plantilla.

El barco, en unos días -dijo López-, comenzará su singladura ya en manos del cliente, Cepsa. Su consejero delegado, Pedro Miró, insistió ayer en la importancia de una industria como la naval para una empresa como la suya, que quiere seguir creciendo en todos su mercados en años venideros.

Al acabar el acto, todos quisieron hacerse una foto con el Monte Udala detrás. Un poco más al fondo, en el dique, espera su turno el segundo, el Monte Urbasa, que vio a lo lejos cómo su 'hermano mayor', fruto "del matrimonio entre Navantia e Ibaizábal" (dijo el presidente García Vilasánchez), era el receptor de todos los elogios. Sus otros dos hermanos están en ello.

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