Tribuna Libre

patricia Ybarra Lalor

El centro de El Puerto

El centro de El Puerto no sufre ningún tipo de patología anómala ni extraña. Mucho menos, un síndrome exclusivo. Leer opiniones como las del señor Jiménez, que bien se ha preocupado de extender una imagen distorsionadamente negativa de nuestro centro histórico, solo hace abundar en la idea de que en El Puerto sigue habiendo quienes prefieren difundir una mala imagen de la ciudad a la que tanto dicen querer que apostar por su firme recuperación.

Es cierto que el centro de El Puerto requiere de una rehabilitación y adecentamiento de muchos de sus edificios. Es cierto que el centro de El Puerto necesita un moderno y atractivo tejido comercial. Pero aún más necesario es que el centro de El Puerto tenga portuenses que lo quieran levantar, que lo quieran proteger y que quieran convertirlo en un centro vivo, moderno, dinámico.

Hablar de la situación del centro y remitirse al PGOU aprobado es desconocer que el PGOU ni siquiera entra en el casco histórico. Decir que el Peprichye es restrictivo, es desconocer que el casco histórico de El Puerto está catalogado por la Junta de Andalucía como Bien de Interés Cultural en su conjunto. Además de desconocer el documento que, en breve, aprobará el Ayuntamiento.

Obviando que la situación del centro de El Puerto no es un caso aislado y que tiene mucho que ver con la coyuntura económica que vive España y, más duramente, Andalucía, sufre ahora consecuencias de años y años de desidia: comerciantes que rechazaban la instalación de franquicias de marcas comerciales, promoción de viviendas en urbanizaciones de zonas periféricas, ningún plan de rehabilitación de viviendas…

La coyuntura económica actual tan adversa no ha hecho sino sacar a flote las carencias de años de "despolítica" con respecto al centro de El Puerto. Y por eso, este equipo de Gobierno, desde el primer día no ha dejado de trabajar en la línea de recuperación del tejido comercial del centro y del propio casco histórico en sí.

Por eso no solo creamos una Concejalía de Comercio que no ha dejado de trabajar junto a los propios comerciantes, sino que, además, trabajamos un Peprichye que facilite el resurgir del centro con actuaciones como la posibilidad de agregar locales comerciales que hasta ahora se prohibía, se fomenta la recuperación de edificios y se busca la llegada de residentes al centro. Un Peprichye que además facilita la creación de VPO en el centro y la transformación de edificios en activos económicos (tiendas, hoteles con encanto…) que repercutirá en una repoblación con jóvenes de nuestro centro, frente a la política de favorecer viviendas ilegales de anteriores gestores.

Todo esto, sin obviar los trabajos de hacer del centro de El Puerto un centro moderno, confortable tanto para quien vive como para quien lo transita, tal y como ya han hecho otras muchas ciudades que, en esto, nos llevan bastante ventaja.

Si bien es cierto que hay inmuebles en el centro en muy mal estado, no es menos cierto que son de titularidad privada y que cuentan con requerimientos municipales para su adecentamiento. Propiedades privadas que no están en mal estado desde un año a esta parte, sino que muchas acumulan décadas de desidia de sus propietarios, muchas veces movidos por intereses especulativos ante las promesas de gobiernos menos responsables con su casco histórico. Mientras tanto, el Ayuntamiento sí ha hecho su labor de rehabilitar aquellos que son de su propiedad como Araníbar, Purullena, San Agustín, Peral, Ermita Santa Clara…

Queda camino por recorrer. Es obvio y nadie lo pone en duda. Pero es un camino que no puede recorrer solo el Ayuntamiento. No deja de ser cierto que hay proyectos en el centro histórico totalmente paralizados por la Comisión Provincial de Patrimonio de la Consejería de Cultura que supondrían rehabilitación de edificios, creación de empleo, atracción de visitantes y, por tanto, movimiento y vida para nuestro casco histórico.

No es menos cierto que jamás quien tiene las competencias y la financiación para ello ha invertido en El Puerto en rehabilitar viviendas de un casco histórico que, además, tiene catalogado como BIC.

No es menos cierto que existe en El Puerto un tejido comercial pujante, que apuesta por modernizarse, por crecer, por expandirse, por atraer a portuenses y visitantes, pero que trabaja junto a un sector comercial anclado en el pasado que hace poca atractiva la oferta.

Para este equipo de Gobierno, el centro es seña de identidad de la ciudad, una parte muy importante que está teniendo un tratamiento específico desde múltiples áreas. Por eso hemos cuidado su limpieza, su tráfico, su regulación; ahora no te quedas pegado al andar por sus calles, ahora se puede andar por las calles del centro…

Es momento de ir juntos hacia delante, de trabajar juntos y de no tirarnos piedras sobre nuestro propio tejado. El espíritu derrotista de algunos portuenses es el peor enemigo al que nos podemos enfrentar. La situación no es buena, pero si todos empujamos en una misma dirección, llegaremos todos al Puerto que queremos.

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