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Lo mismo que existe una fábrica nacional de moneda y timbre monopolio del Estado, tenemos en este país una fábrica nacional de realities especialidad de Tele5. La televisión de Berlusconi ha hecho un gran negocio con su última producción, un serial de 8 capítulos que estrenó el domingo sobre la historia de Rociíto. El millón de euros cobrado por la protagonista ha provocado récords de audiencia y publicidad, e incluso ha conseguido el apoyo a la línea editorial de Mediaset de autoridades como la ministra de Igualdad.

Estamos ante el docudrama de una relación tóxica en la versión de Rociíto, de 43 años, hija de una cantante de fama universal y de un campeón del mundo de boxeo, que se casó contra la voluntad de sus padres con un guardia civil, con el que tuvo dos hijos que no le hablan a su madre desde hace años. El matrimonio pasó del altar a los juzgados, el boxeador y la cantante ya no están, y el guardia dejó el Cuerpo o lo echaron. Ningún culebrón turco mejora ese guion. Añadan al cóctel que ya hubo una demanda judicial archivada por los hechos relatados, con lo que ahora la televisión realidad busca otro veredicto en el circo romano. En paralelo al espectáculo está la vida real, con miles de casos de malos tratos y asesinatos de mujeres por sus parejas. Es difícil no conmoverse ante el desgarrado alegato de Contar la verdad para seguir viva.

Y por otro lado está el negocio. A3Media iba a ser en marzo la primera cadena por tercer mes consecutivo. Esta tendencia cambiaba los resultados de 2020, en el que Mediaset ganó 178,7 millones de euros y A3Media 23,9 millones. Con audiencias similares, una diferencia abismal a favor de Paolo Vasile en su pulso mercantil con Silvio González. Esos beneficios se produjeron tras reducir gastos entre las dos cadenas de unos 300 millones. Ya no tienen de dónde ahorrar, después de recortar de deporte y ficción; la programación está llena de concursos, culebrones y realities. La audiencia se va a plataformas como Netflix o HBO y la publicidad a Google y Facebook. Y en esto, Rociíto le da la vuelta al marcador y Mediaset recupera el liderato.

La televisión basura viste de defensa de derechos una nueva versión de su negocio. Y uno de sus laureles es que la ministra de Igualdad entrara en Sálvame en directo el lunes, de tú por tú con una presentadora que le explicaba los seis millones de espectadores del minuto de oro del programa del domingo. Montero afirmó que su presencia era obligada por "el testimonio y los altísimos niveles de audiencia" de la emisión. Algo está pasando en este país cuando la política en auge es Isabel Díaz Ayuso, enrolar a Toni Cantó parece el fichaje de Churchill y una ministra de la izquierda radical considera que los realities de la televisión de Berlusconi son periodismo serio que "legitima la voz de la mujer contra la violencia machista". Vivir para ver.

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