Yo te digo mi verdad

Gobierno en un atasco

Nada mejor que un buen follón en las carreteras o, ya puestos, problemas de abastecimiento para que te hagan caso

Al Gobierno, es decir a todos los españoles que representa y buena parte de cuyas vidas gestiona, se le acumulan los problemas al mismo tiempo que se pone en cuestión, cuando menos, su capacidad para manejarlos. Las reivindicaciones de los transportistas en huelga parecen bastante razonables, por más que algunos de los métodos empleados para defenderlas sean excesivos. Pero cada uno utiliza las armas que tiene, y es bien sabido que si no ocasionas mucho más que molestias, la tendencia natural del poder es la de ejercer metafóricamente el arte de Cúchares.

Así que nada mejor que un buen follón en las carreteras o, ya puestos, unos graves problemas de abastecimiento en los mercados para que te hagan caso. Algunos de los que se hacían cruces por los cortes de tráfico y otros altercados causados por los trabajadores del Metal en la Bahía muestran ahora su total comprensión y apoyo a los huelguistas, aunque probablemente muchos de los que protestaban por los atascos de entonces eran camioneros que ahora bloquean autovías y plantas de almacenaje, aun poniendo en peligro a otros sectores como el agrícola ganadero o el comercio.

El sector del transporte es vital, como ya se proclamó en los meses más duros de la pandemia, así que muy poca gente vería mal que se atendiera a sus peticiones en el sentido de que algo tan básico como llenar los depósitos de carburante no supusiera una inversión difícil de acometer. Pero es el propio Ejecutivo el que parece haberse quedado sin gasolina ante este cúmulo de adversidades, a la vez que sufre desorientación sobre la carretera que debe tomar. Digamos además que ha derrapado peligrosamente al acusar a los huelguistas de afinidades con la extrema derecha cuando no directamente de "ultras". Naturalmente que los radicales de Vox se han lanzado sobre la presa aprovechando el río revuelto: nada que no hayan hecho todos los partidos en la oposición, incluido por supuesto los que comparten coalición en el Gobierno, en circunstancias parecidas. Igual que algunos distribuidores y comercializadores se han lanzado, quién lo hubiera pensado, a especular con el aceite de girasol. En la dramática feria de las desgracias, los dueños de las tómbolas se apresuran a manipular las papeletas.

No ayuda en nada que cuanto más se proclame que no hay problemas de abastecimiento, "la gente" se lance a acaparar, mientras el que llama a la calma se queda sin leche.

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