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Fiat Iustitia

El frentismo de Sánchez fuerza a la oposición o a ser más audaz que él y antes o a resignarse a sus demagogias

Las fotos de Sánchez posando ante los huesos de los enterrados en el Valle de los Caídos han conseguido un rechazo no diré que unánime, porque siempre están los incondicionales aplaudiéndolo todo, pero muy transversal. Se ha recordado la paz de los muertos, la sacralidad de los restos y la dignidad de las víctimas que Sánchez ha perturbado por un instante de propaganda. Pero estamos en la era de la fotocracia.

¿Será electoralmente eficaz? Su estrategia es siempre el enfrentamiento: la del muro entre españoles. Sánchez es un cuelgamuros. Por esto, por primera vez, creo que la mejor postura es la del PP: mirar hacia otro lado. Por culpa de los precedentes: si no hubiesen mirado tanto antes hacia otro lado, ahora no tendríamos que apartar la vista con vergüenza. Yo habría preferido que Isabel Díaz Ayuso hubiese declarado el monumento del Valle Bien de Interés Cultural. Porque lo es y porque eso lo protegería de los desmanes demagógicos y demoscópicos de Sánchez. Tiempo tuvo, no lo hizo y aquí estamos.

Y ahora no lo puede hacer por prudencia. Cualquier paso, tras el salto al barro y en el barro de Sánchez, sería interpretado como frentismo y despertaría en aquellos que ya se avergüenzan vergonzantemente de tanto exhibicionismo de Sánchez una nueva toma de partido a su favor, que es lo que Pedro busca. Toca aguantar el oprobio, contra todas mis querencias, partidarias del lema de Fernando de Habsburgo y Aragón: Fiat Iustitia et pereat mundus, esto es, haz lo justo, aunque se hunda el mundo. La política es el campo de la prudencia más que de la justicia, y ahora el PSOE ha ganado la posición y la vez.

Tres conclusiones. No se puede uno dormir en los laureles de los respetos humanos porque entonces el otro te pierde el respeto. Y se queda los laureles. Díaz Ayuso tuvo tiempo de sobra para tomar una medida protectora de la basílica del Valle. No lo hizo y ahora no debe. ¿Me gustaría que lo hiciese, aunque fuese tarde y contraproducente? Sí. Y es la segunda conclusión: que yo no soy político, porque me costaría seguir los dictados de la prudencia.

Por último, qué remedio, el desdén. Sánchez ha llevado las cosas a un extremo en que es lo que pega y lo más eficaz. Volverle la espalda. Pero eso implica ni negociar con él el CGPJ ni imitar sus maneras fotocráticas. Que Tele Madrid retransmita la boda de Almeida, por ejemplo, implica de una manera subterránea legitimar el NO-DO 2.0.

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