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Gafas de cerca

Tacho Rufino

jirufino@grupojoly.com

Carmen y los adverbios

Hay ciertos mandatos de escritura que señalan como algo a evitar en un texto formas gramaticales que son naturales y que tienen su función, como los puntos suspensivos, las oraciones subordinadas entre comas, paréntesis o rayas; los puntos y coma, como el anterior y este siguiente; los dos puntos libertarios, los gerundios. Debemos resistirnos. Por aquello de la libertad de expresión y del libre cocinado de las frases y éstas en los párrafos, dentro del debido aseo ortográfico. Corsé el normativo estricto nos hubiéramos cepillado a toneladas de excelsa escritura a lo largo de los tiempos.

“No utilices adverbios de modo terminados en mente”, se alecciona al becario. En esto sí podemos estar de acuerdo: en concreto, cuando lo que se quiere es dar énfasis a lo que se dice con una razón malamente oculta. “Te lo digo completamente de verdad, cariño, no estoy enfadado para nada”. “Sincera y amistosamente: cuidadito con lo que haces”. “Eso es completamente así, ¡y punto!”. De esta manera, los usamos con tanto refuerzo que, es de sospecharse, queremos hacer saber justo lo contrario de lo que decimos. O blanquear una mentira o una mala conciencia. Directamente. También sucede con la moda de decir el correctísimo “desde”, en esta manera, tan vigente: “Esto, dilecto amigo, te lo digo desde el cariño (o el respeto)”: ahí, de cariño y de respeto hay el justo. Ninguno.

Adverbialmente, la enfática Carmen Calvo, inminente presidenta del Consejo de Estado, doctora en Derecho, resucitada pretoriana de Pedro Sánchez, feminista y socialista histórica, egabrense y política de largo recorrido, aseguró este miércoles a Julia Otero en Onda Cero: “El indulto generalizado está prohibido por la Constitución, evidentemente (...) eso es exactamente lo que dije, y es exactamente lo que se establece en nuestra democracia y en todas las legislaciones democráticas” (2024). Pero lo que dijo fue esto: “Las amnistías están absolutamente prohibidas en todas las democracias. Absolutamente ninguna democracia contempla la amnistía” (2021).

Zigmunt Bauman acuñó el hallazgo “tiempos líquidos”. Tal concepto no puede estar más vigente en una descuajaringada fase evolutiva en la que la política practica la no-verdad: líquida, fragmentada, volátil, ajena a las promesas ni a la mera coherencia. Señalemos en cada etapa al poder como prioridad en la crítica. Parece no existir verdad que no pueda ser radicalmente contradicha si el utilitarismo de ocasión lo exige. La sociedad es líquida, pero los rostros de sus navegantes pueden ser de hormigón armado. Absolutamente.

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