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Análisis

fernando faces Santelmo Business School

La ruina del pequeño ahorrador

En el año 2020 los depósitos bancarios de las familias alcanzaron el billón de euros. El confinamiento y la escasa movilidad por la pandemia y la prudencia de los ciudadanos ante un escenario de paro y recesión, determinaron que el ahorro de las familias se disparase hasta el 14,8% de la renta disponible. La tasa de ahorro más alta de toda la serie histórica. Desde la crisis financiera de 2008 los depósitos de los hogares en los bancos han aumentado un 21% hasta alcanzar los 990.000 millones de euros. En esa fecha la riqueza neta total de las familias superaba los 7 billones de euros, de los cuales aproximadamente el 80% eran activos inmobiliarios y el resto activos financieros. A su vez el 42% de los activos financieros eran depósitos bancarios.

El problema surge cuando a partir del 2009, como consecuencia de la política monetaria del Banco Central Europeo (BCE), los tipos de interés llegan a alcanzar valores cero o negativos. Actualmente los bancos cobran intereses a las empresas por sus depósitos. A las personas físicas todavía no, pero no se descarta en un futuro próximo. Las comisiones por mantenimiento y administración de las cuentas y de los servicios se han disparado. El costo de administración de una cuenta bancaria puede oscilar entre los 120 y 220 euros al año. Cuanto menor es el saldo medio mayor resulta el coste efectivo en porcentaje. Los pequeños ahorradores son los más perjudicados. A las comisiones hay que añadir la erosión del valor real de los depósitos como consecuencia de la inflación. Las comisiones y la inflación devoran el valor de los depósitos.Un pequeño ahorrador que tenga un saldo medio de 10.000 euros con una inflación del 1% y 200 euros de comisiones al año puede llegar a tener un tipo de interés real negativo del -3%.

Los tipos de interés bajos o negativos de los depósitos implican una transferencia de renta desde los ahorradores hacia los deudores, siendo el principal beneficiario el Gobierno, que es quien detenta el mayor endeudamiento, el 120% del PIB. La causa de esta anomalía es el BCE, que desde el 2009 está inundando los mercados de liquidez, propiciando tipos de interés bajos o negativos, con el objetivo de estabilizar los precios, combatir la recesión y hacer sostenible el alto endeudamiento de los gobiernos. Los bajos tipos de interés han impactado negativamente en la cuenta de resultados de los bancos. El BCE con el objetivo de que la liquidez llegué a la economía real, penaliza a los bancos por la tesorería excedente que depositan en el banco, cobrándoles un tipo de interés del 0,5%. A su vez, los bancos intentan compensar el deterioro de sus resultados trasladándoselo a sus clientes depositantes. Con una expectativa de bajos de tipos de interés en los próximos años el pequeño ahorrador continuará sufriendo. La única alternativa qué le queda es huir hacia activos con riesgo.

Ante la ausencia de rentabilidad de los depósitos, los ahorradores, impulsados por los bancos,han adquirido participaciones en fondos de inversión, que han crecido más de un 130% desde el 2008. Un movimiento de rentabilidad cierta para los bancos e incierta para sus depositantes.

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