Estaba entre abordar la propuesta para aceptar las bajas por reglas dolorosas, los esperpentos en la presentación de candidaturas de la izquierda andaluza, o la crisis de las bitcoins. Pero el primer asunto, requeriría una reflexión algo más amplia que esta columna; el segundo me lo reservo porque hasta las elecciones vamos a tener campaña para rato; y el tercero requeriría de documentación por mi parte para no caer en los mismos errores que critico.

Así que me he decantado por un tema frente al que tengo una opinión clara, fácilmente entendible e igual de trascendental para nuestra convivencia: qué guarra es alguna gente. Tal cual. La última prueba acabo de tenerla frente a mis narices: dos sofás, completos, abandonados en la acera, junto a un contenedor de basuras. Estorban al paso, impiden que los vecinos puedan acceder a los contenedores, afean la calle. El servicio municipal de recogida de enseres funciona bien: es rápido, gratuito, la gestión se limita a una llamada de teléfono. ¿Por qué entonces alguien prefiere trasladar sus muebles más allá de la puerta de su casa, con el esfuerzo extra que supone?

Supongo que la respuesta es la misma que la que explica que haya quien deja la bolsa de basura fuera del contenedor (en algunas zonas de El Puerto parece la norma, y no porque no haya espacio dentro de los bidones, sino porque hay vecinos que depositan la basura al vuelo, sin bajar siquiera del coche). O que durante estos años de mascarillas hayamos visto las calles, parques y caminos alfombradas de ellas. O escombros de obras en un descampado. O patinetes cruzados en la acera o en plazas de minusválidos.

La falta de civismo de unos pocos nos castiga a todos. Quien se comporta así piensa en el impacto que causa, espera simplemente que alguien se encargue de arreglar sus chapuzas, y suele tener un concepto equivocado del papel de las administraciones. Soy exigente como la que más acerca de la calidad de los servicios públicos, pero hacer de nuestro entorno un lugar mejor también es nuestra responsabilidad, y no podemos eludirla.

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios