Crónica de San Juan de Dios

Melchor Mateo

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El incendio naranja

En el asunto de Ciudadanos ha sido importante el qué pero sobre todo el cómo. Pérez Dorao ha sido tan bisoño que pensaba que sólo con su trabajo repetiría

Juan Manuel Pérez Dorao aparece en la pantalla de una de las cámaras de la rueda de prensa de este miércoles. Juan Manuel Pérez Dorao aparece en la pantalla de una de las cámaras de la rueda de prensa de este miércoles.

Juan Manuel Pérez Dorao aparece en la pantalla de una de las cámaras de la rueda de prensa de este miércoles. / Jesús Marín

Ciudadanos no era consciente del incendio que iban a crear con la decisión de eliminar a los concejales Juan Manuel Pérez Dorao y María Fernández-Trujillo de las próximas listas municipales. En este asunto podemos entrar en la importancia del qué pero se queda pequeño si se analiza el cómo.

Como toda formación política, puede decidir como le convenga las personas que van a encabezar sus listas siguiendo lo que marquen los estatutos. Desde el simple dedazo como se hace en Ciudadanos en aquellos sitios donde no hay más de 400 afiliados, como es el caso de Cádiz, o con unas primarias que en algunos sitios están siendo impugnadas por pucherazo. Está el modelo del PSOE, donde se vota como método de maquillaje para que después en las altas esferas le den la vuelta como un calcetín a lo que han decidido los militantes. O también están las primarias invisibles como las que ha hecho Podemos en Cádiz. En este sentido, Pérez Dorao y Fernández-Trujillo estaban sometidos al designio del emperador andaluz, es decir, si ponía el dedo pulgar para arriba o para abajo.

De nada ha valido el trabajo en estos cuatro años en el Ayuntamiento de Cádiz y que sean las caras que se identifican con este proyecto en Cádiz. Los partidos políticos tienen la curiosa deformación de que progresan mucho más los que son leales que los que son válidos. En esto Juan Manuel Pérez Dorao ha pecado de la bisoñez del novato que esperaba que con el trabajo podía llegar el premio. Si tiramos de la hemeroteca, hay muchos casos de políticos que no se han sabido mover bien a nivel orgánico y al final han sido devorados por los aparatos. Uno de los más llamativos fue el del alcalde Carlos Díaz, al que el propio PSOE no dejó repetir en las elecciones del 95 y el partido todavía anda llorando por los rincones porque no ha vuelto a recuperar el sillón de San Juan de Dios.

Ciudadanos no había medido bien el alcance de su decisión y pensaba que un hombre bastante comedido y equilibrado como Juan Manuel Pérez Dorao no iba a explotar de la manera que lo ha hecho junto a su compañera de viaje en el Ayuntamiento de Cádiz. Se ha explayado en una rueda de prensa en el que ha dejado claro que va a morir matando. Y posiblemente esto viene a consecuencia del cómo.

Desde la dirección de Ciudadanos se ha actuado con una falta de tacto terrible. Hasta para echar a la gente o cortar una cabeza hay que hacerlo bien. Pérez Dorao ha asistido durante semanas a un desfile de candidatos que surgían en la rumorología sin que nadie de su propio partido, al que está representando, se le haya dirigido en ningún momento. Sólo se ha hecho para decirle que no iba a ir en las próximas elecciones municipales.

Ciudadanos habla de candidato estrella para las próximas municipales, pero da la impresión que lo quiere fiar todo a una marca que ahora no se sabe muy bien dónde está. El nombre que ahora está en la palestra es la del perito Domingo Villero.

En las últimas semanas han surgido fuegos por las primarias donde se han producido algunos presuntos fraudes en el voto telemático y también empiezan a surgir voces discrepantes con algunos de los nuevos fichajes.

La noticia publicada por este periódico ratificada después con la dura rueda de prensa de los ediles gaditanos se ha convertido en una información de la que se han hecho eco algunos periódicos de tirada nacional. Aparecen términos muy duros como “dictatorial” o “cachondearse” de los gaditanos. Quizás se debería hacer un examen de conciencia y tratar de no alejar la toma de decisiones de donde está la trinchera.

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