Asusta hasta nombrarlo en voz baja no vaya a ser que nos mire de soslayo y nos endilgue su particular mal de ojo en un pis pas. No tiene nada que ver ni con el famoso coco ibérico con el que nos asustaban cuando éramos niños, ni con el tan manido hombre del saco, intimidante personaje que se dice que vaga al anochecer por las calles en busca de niños extraviados, ni siquiera con nuestro asustador particular, el malmirado y con razón, Manuel Delgado Villegas, conocido como el Arropiero. Cuando empezó la cosa en puertas de la primavera lo veíamos y lo sentíamos todo como muy lejano, pensábamos que entre la brisa marina, el solecito y lo güena gente somos, la inmunidad de rebaño había crecido entre los arenales de algún navazo próximo a la Puntilla. Pero muy pronto nos dimos cuenta que no era el caso. Se salvó lo que va quedando de carnaval por un quítame allá esa serpentina, pero sucumbieron con todas las de la ley la Semana Santa, la Fiesta de los Patios, la Feria de Primavera y Fiesta del Vino Fino, las Cruces de Mayo, la peregrinación rociera y hasta las fiestas populares de las barriadas.Y como diría Carlos Puebla con Fidel, en esto que llegó el verano, y llegó la diversión, las playas que se llenaron, y hasta el parque Calderón. Y así pensaban seguir, a vueltas con una noria, sin sospechar que de frente, venía la mortuoria. Y se acabó la diversión, y llegó el gusarapo y mando a parar, y en esto que apareció el otoño, y se acabó la diversión una vez más. Dice un refrán popular que “Año bisiesto, año siniestro”, pero verdaderamente no creo que nadie sospechara que la cosa se iba a poner tan fea. Si no fuera por lo que es, este maldito intervalo de tiempo de 366 días hubiera pasado a la historia como un año más de los bisiestos, pero ciertamente que se recordará como una plaga más de las bíblicas. Aún así, con el eufemismo de las burbujas familiares y de “allegados” nos estamos permitiendo fantasear con ese día en el que todo nos parezca un mal sueño, algo parecido al famoso sueño de Resines. Despidamos este perverso año quemando romero, tengámoslo siempre muy presente y confiemos que el que está llamando a la puerta venga que con mejores intenciones.

manolomorillo@soydelpuerto.es

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